Taburetes de caca de vaca y otros muebles basura que están arrasando

Heno. Al italiano Fabio Del Percio se le ocurrió rellenar sus sillones y pufs de vinilo con heno. 314 euros./
Heno. Al italiano Fabio Del Percio se le ocurrió rellenar sus sillones y pufs de vinilo con heno. 314 euros.

Taburetes de caca de vaca, lámparas de posos de café, estanterías de cartulina... Las ventas de muebles ecológicos han subido un 18% y el sector sigue a la búsqueda de nuevos materiales

ISABEL IBÁÑEZ

Cuenta el diseñadoralicantino Raúl Laurí que estaba limpiando una mañana la cafetera cuando tuvo la idea. «De repente, vi un material en potencia y decidí investigar. Llevaba tiempo dándole vueltas al uso de desperdicios, sobre todo, restos de alimentos que usamos a diario. Con los posos del café más un aglutinante natural formulé una receta que es secreta y que está patentada». De ahí surgieron sus lámparas; al calor de la bombilla emana un delicado aroma que hará las delicias de los cafeteros. Justo lo contrario de apuestas como 'Merdacotta' (juego de dos palabras, mierda y terracota), con la que el ganadero italiano Gianantonio Locatelli ha bautizado los muebles y objetos de decoración que diseña a partir de los 150.000 kilos de excrementos que expulsan sus 3.500 vacas. Aquí, al contrario que con el café, hay que someter a las heces a un proceso químico para eliminar el metano y la urea -es decir, el olor- y mezclar el residuo con arcilla, con lo que parece garantizado que el comprador no arrugará la nariz. Dicen que más bien huele a tierra.

Café y boñiga son dos caras de la misma moneda, el sector del mueble ecológico, cuyas ventas han creciedo un 18% en España, según los últimos datos hechos públicos por Cocinas.com. A esta tendencia se han sumado con gusto La Rioja, Navarra, Madrid y Barcelona, con porcentajes incluso superiores, aunque todavía se resisten Sevilla, Málaga, Badajoz y Murcia, que no alcanzan el 5%. En la actualidad, ocho de cada diez cocinas nuevas incluyen 'de serie' separadores de reciclaje para residuos, un cambio de mentalidad importante entre los propios fabricantes y que tiene mucho que ver con el auge en la compra de vivienda de primera mano.

Y los diseñadores andan a la búsqueda de nuevas respuestas. La de las heces puede arrancar sonrisas, pero no es baladí. Las tasas de metano expulsado por el ganado se han disparado en los últimos diez años. Desde 2006, las emisiones por ventosidades y eructos han aumentado un 8,4% y las relacionadas con sus excrementos, un 36,7%. En total, el metano supuso un 14,5% de los gases de efecto invernadero en el último año, según la FAO (Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), más que los emitidos por el sector de transportes en todo el planeta. Así que es de valorar la contribución al medio ambiente de iniciativas como la deMerdacotta, que ganó el Premio de Diseño de Milán. El metano sirve además a su creador para generar electricidad que vende a privados. Produce a diario lo suficiente para un pueblo de 4.000 habitantes. Y no es el único. La estudiante de la Universidad de Birmingham Sanelisewe Mafa diseña taburetes y macetas con este mismo material.

«El café es la segunda mercancía más comercializada del planeta», explican en Ekohunters, plataforma online dedicada a las ventas de muebles ecológicos. Entre ellos, los de Raúl Laurí. Su creador llegó a este revolucionario material a través de un largo proceso de experimentación con técnicas culinarias tradicionales. El resultado es un material 100% natural y biodegradable con el que el diseñador crea objetos únicos. Los diseños cafeteros de Laurí impulsaron la puesta en marcha de esta web con el objetivo de crear «el más amplio catálogo de productos sostenibles de diseño del mundo». «Hemos llegado a un punto en el que nuestro consumo y explotación de los recursos está poniendo en grave riesgo el futuro de las siguientes generaciones», añaden.

Pero ¿cómo saber si estamos ante un mueble que merece recibir la etiqueta de ecológico; que no se trata de un intento de las empresas de aprovechar la buena reputación social que otorga todo lo eco? «El ecodiseño -explican en Ekohunters- define un proceso de fabricación que tiene en cuenta los impactos medioambientales de un producto a la largo de toda su vida, desde el inicio hasta que se tira o recicla, además de otros aspectos, como el embalaje, el transporte y la distribución».

Para respaldar esto, la web ha desarrollado un 'sello Eko' que permite analizar el grado de compromiso medioambiental de un producto, «ofreciendo al consumidor información veraz y objetiva». A los creadores con los que trabaja les aconseja, por ejemplo, sobre cómo mejorar el diseño y pone la lupa en la elección de materiales: si la materia prima es reciclada o reutilizada; la distancia entre esta y el centro de producción; en caso de ser madera, la tasa de renovación de la especie; la 'biodegradabilidad' de los materiales; su grado de toxicidad, la inclusión o no de plásticos derivados del petróleo... También lucha contra la obsolescencia programada.

Un ejemplo es la empresa murciana de sofás Frajumar, que utiliza madera de talas controladas y ha empezado a emplear derivados de la soja. «Es un material natural que aplicamos porque el cliente pide respeto por la naturaleza con una actividad industrial sostenible y también quiere salud. Que el mueble le ayude a sentirse mejor en todo, no solo en comodidad», comentan.

En Ekohunters.com ofrecen platos desechables confeccionados con hojas de árbol. Leaf Republic nació por el rechazo de su fundador, Pedram Zolgadri, a una industria del embalaje «dominada por el plástico y sus efectos nocivos para la salud y el medio ambiente». Se inspiró en los platos Patravali, tradicionales de la India, para crear sus recipientes: papel resistente al agua fabricado con hojas entre otras dos capas de hojas. Sin aditivos sintéticos, colorantes ni pegamento, sin cortar un árbol... ¡Y se degrada en 28 días!

También hay grandes muebles: las estanterías de Raw Eco Design, por ejemplo, con un 98% de cartulina reciclada. Su diseño permite que el material sea mucho más resistente. Tanto como los muebles elaborados en maderas blandas. Y se montan sin pegamento ni tornillos. La firma Cartonlab vende una cama de cartón que se monta en un minuto y que soporta 1.000 kilos por metro cuadrado. Cuesta entre 108 y 189 euros, según el tamaño. Ya han vendido 2.000 unidades en Europa. Por su parte, las sillas de Dvelas reutilizan la gran cantidad de material desechado en la industria velera, y aportan en su etiqueta información de procedencia: puerto de origen, barco al que han pertenecido, fabricante original, tipo de vela y numeración.

Volviendo a la escatología, que tanto tiene que ver con la ecología, la pieza más icónica de la colección Merdacotta es un retrete. «Es la que mejor refleja el valor cíclico de nuestro producto, un recipiente para la mierda hecho de mierda», sentencia su creador.

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