Ideal

«Se peleaban entre ellos para salir primero»

«Se peleaban entre ellos para salir primero»
  • Cristian e Iván Fernández García rescataron a cinco niños en una riada

«Si te mueres te llaman imprudente, si vives te llaman héroe». El conductor de ambulancias Cristian Fernández García dice eso ahora, pero no lo pensó el 15 de agosto de 2015, cuando miró a su hermano Iván, mosso d’Esquadra. Esa noche el cielo se desplomaba sobre la localidad tarraconense de Cunit, donde los dos hermanos veían crecer el río desde un balcón junto a su familia. «Un coche intentó cruzar la carretera, pero el agua comenzó a arrastrarlo hacia el mar. Mi hermano y yo nos miramos y decidimos bajar». Dejaron atrás los gritos de su madre, que les rogaba que no fueran, que se quedaran en casa como el resto de los vecinos. «Son impulsos que te vienen de dentro, no lo piensas en ese momento», afirma Cristian.

Ocho minutos después, los dos hermanos habían salvado la vida a los cinco niños que viajaban en el coche y a su conductor. Fueron ocho minutos de reloj, pero para ellos era como si hubiera transcurrido media hora. «Esa es la impresión que nos dio, era como si todo pasara a cámara lenta, te da tiempo a pensar mil cosas y a hablar; chillábamos todo el rato para pedir ayuda, pero nadie bajó. Cuando salimos estábamos llenos de arañazos en las piernas y los brazos, pero en ese momento no sientes dolor».

El agua arrastraba el coche, cuyos ocupantes habían bajado las ventanillas, apenas se veía en una oscuridad tan solo rota por los rayos. «Los niños se peleaban entre ellos para salir primero, lo suyo era puro instinto de supervivencia», recuerda Cristian. Pusieron a salvo a uno y después a otro, pero el tercero saltó al agua por su cuenta y se lo llevó la corriente. Iván fue tras él entre los troncos que arrastraba el agua y logró cogerle de la mano en el último momento. «Cuando se hundió ese niño, mi hermano se puso pálido, pensó que si aquel chico se ahogaba igual nos acusaban de imprudentes».

La duda

Ocho minutos dan tiempo para mucho. Los héroes también tienen dudas y fue en ese instante cuando estuvieron a punto de desistir. «Después de lo que le había costado rescatar al niño, mi hermano decía que lo mejor era no ir a por los demás, que era muy peligroso», relata Cristian. Pero él no lo pensó. «Me tiré a la riada, cogí al pequeño, de año y medio, y lo llevé a la orilla. Saqué luego a una niña de trece años y al final al conductor».

Más tarde, cuando todo había pasado y subían las escaleras de casa, empezaron a tomar conciencia de lo que habían vivido. «Sentíamos una especie de euforia, nos temblaba todo el cuerpo.Ves todo lo que has hecho, piensas que podías haber muerto y entonces te entra el bajón». Eso fue lo que pensó la madre de los dos hermanos, sus únicos hijos, cuando dejó de verles desde el balcón y creyó que se habían ahogado. «No durmió en dos noches, tuvo que pedir medicación». Iván y Cristian fueron condecorados por su heroísmo. Lo volverían a hacer, pero a veces les asaltan las dudas. «Nos podía haber salido mal», admite Cristian.

Los hermanos

Iván Fernández García y su hermano Cristian arriesgaron sus vidas al arrojarse al agua para rescatar a los ocupantes del vehículo, que estaba siendo arrastrado por una riada.

Cuando regresaron a casa tras la proeza, sus cuerpos eran un volcán de adrenalina. Recuerdan que no podían dejar de temblar.