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«Me despierto gritando y empiezo a llorar»

«Me despierto gritando y empiezo a llorar»
  • Hugo Daniel López sacó a un anciano de las llamas

El pasado aún visita por las noches a Hugo Daniel López. Ve «todo encendido, el sofá y la cortina ardiendo y los platos de la pared cayendo al suelo». Vuelve a ver su ropa en llamas, su piel abrasada, siente otra vez el horror y grita de nuevo. «Es lo que veo cuando sueño. Tengo pesadillas y empiezo a llorar yo solo», dice dos años y medio después de que se convirtiera en ‘el héroe de Archena’.

Las psicológicas no son sus únicas secuelas. «Tengo las piernas, el cuerpo y un brazo quemados. Los tendones de los dedos de los pies no tienen movilidad y me cuesta caminar». Ha sufrido 21 operaciones en las que la piel de su cuerpo ha mudado de un lugar a otro. Los injertos le han hecho gritar y llorar, y esta vez no en sueños, sino de puro dolor. Y a pesar de todo, no se arrepiente de lo que hizo. «Mereció la pena, nunca le habría dejado morir», responde a quien se lo pregunta.

El 25 de diciembre de 2014 reventó una caldera en la vivienda de la localidad murciana de Archena donde Hugo acompañaba a Trifón Abad, un anciano de 94 años al que cuidaba desde hacía cinco. La explosión generó una bola de fuego que pronto se extendió por todo el piso y envolvió a sus ocupantes. «Yo estaba en la cocina y él en la sala. Se prendió todo y tuve que correr al cuarto de baño para echarme agua porque mis pantalones estaban ardiendo. Después, salí a la calle a pedir socorro».

Ese fue el instante, el momento en que el cerebro, o quien sea que lo haga, toma una decisión. Hugo podía haberse quedado fuera a la espera de ayuda, nadie se lo habría reprochado, pero regresó a la casa aun sabiendo lo que le esperaba. «El abuelo, que estaba en una silla de ruedas, tenía los pies en llamas y empezó a chillar, así que entré y lo saqué en brazos. Se quemó muy poco».

Poco más recuerda de aquel infierno.Los vecinos le arrancaron la ropa que se había fundido con su piel y lo metieron en una ambulancia, donde se desmayó. Despertó un mes después con el 65% del cuerpo abrasado y la dura perspectiva de un calvario interminable. Pero era un héroe.‘El héroe de Archena’.

Así es como empezaron a llamarlo en la prensa y en la televisión, no solo de España, sino también de Paraguay, donde se hizo famoso y donde vivían su esposa y sus tres hijos, que desde hacía años aguardaban el momento de la reagrupación familiar. Hugo recibió visitas y felicitaciones oficiales, concedió entrevistas y relató una y otra vez su historia, pero sus hijos seguían sin poder viajar a España. Tan solo había podido hacerlo su esposa, Esther, que empezó a compartir penurias económicas con su marido hospitalizado.

En junio de 2015, el rey Felipe VI le impuso la Orden del Mérito Civil. «Le dije que me ayudara a traer a mis hijos y él respondió que iba a hacer todo lo posible. Al final, cumplió su palabra». Trifón murió cinco meses después del incendio, pero lo hizo «de vejez». En todo ese tiempo no dejó de agradecer a Hugo lo que había hecho. «Es mi orgullo», afirma el héroe.

El infierno

El piso de Archena en el que Hugo Daniel López cuidaba a Trifón Abad quedó envuelto en llamas cuando explotó una caldera. Hugo no se lo pensó dos veces y se adentró en el fuego para salvar al anciano. Sufrió quemaduras en el 65% de su cuerpo.Las consecuencias

‘El héroe de Archena’ tardó cinco meses en salir del hospital. Sin trabajo, con su mujer en paro y sus tres hijos en Paraguay, atravesó una difícil situación económica. En 2015 recibió la Orden del Mérito Civil. La familia ya ha podido reagruparse.

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