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Los árboles del futuro

Los árboles del futuro
/ REUTERS
  • Conscientes de que una jungla de cemento gris enfría el espíritu, llevan ya tres décadas empeñados en hacer de su isla un jardín

En Singapur, esa pequeña ciudad-estado en cuyas manos ha dejado el destino la complicada labor de gestionar buena parte de la riqueza del planeta, no dan puntada sin hilo.

Conscientes de que una jungla de cemento gris enfría el espíritu, llevan ya tres décadas empeñados en hacer de su isla un jardín. Primero plantaron árboles y flores en cada esquina; luego cubrieron algunos de sus edificios más altos de enredaderas y, más tarde, como no podía ser de otra forma en una ciudad que ha conseguido en cincuenta años atesorar una de las rentas per cápita más altas del planeta, crearon uno de los jardines más impactantes y bellos del mundo.

Cien hectáreas en las que crecen 160.000 tipos de plantas llegadas de todos los rincones de la Tierra, que impresionan a cualquiera que se acerque a los Jardines de la Bahía; un ecoparque temático sembrado de lagos, pasarelas flotantes y caminos en el que, sin duda, la gran atracción son los ‘supertrees’. Todos los días, cuando la tarde decae, esas complejísimas estructuras de hormigón y acero que se abren como palmeras gigantes, de entre 25 y 50 metros de altura, se llenan de luz. Un espectáculo en el que todo el protagonismo es para esos árboles venidos del futuro.