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'Retrorunning' o los increíbles beneficios de la nueva moda: correr hacia atrás

  • Menos lesiones, un mejor rendimiento en la carrera y una musculatura más fuerte y compensada

En 2005, un grupo de deportistas alemanes, austriacos, suizos y franceses, con ganas de generar nuevas emociones a la hora de correr, crearon la primera asociación internacional de retrorunning, la primera piedra de esta peculiar especialidad dentro del mundo del atletismo. Doce años después, este práctica deportiva tiene miles de adeptos en todo el planeta, y no solo por lo novedoso y adictivo de su formato, sino por sus importantes y numerosos beneficios para el cuerpo y la salud del que lo realiza: «He experimentado una disminución significativa de las lesiones y una mejora del rendimiento en la carrera hacia adelante. Además, tengo una musculatura más compensada y fuerte, ya que en el retrorunning se utiliza la musculatura antagonista a la que se ejercita en la carrera hacia adelante, y al combinarlas se obtiene un equilibrio muscular», explica Sandra Corcuera (Barcelona, 1972), la estrella española de esta peculiar modalidad de running.

Esta atleta catalana, cinco veces campeona del mundo de retrorunning (2012, 2014 y 2016) en distancias de 1.500 y 10.000 metros, se inició en este mundo por obligación. Tras siete años practicando el atletismo a nivel profesional, su cuerpo dijo basta y tuvo que reinventarse: «Desde muy pequeña he sido muy activa. Gimnasia artística, tenis, natación, ciclismo, fitness, aeróbic... He hecho de todo, pero en el año 2000 descubrí el mundo del atletismo y me enamoré. Tenía muy buenas cualidades, y así me lo trasmitían mis entrenadores, pero no asimilaba correctamente los entrenamientos y estaba constantemente lesionada», explica Sandra, que se pasaba más tiempo en la enfermería que disfrutando de su deporte favorito.

Buscando soluciones, decidió no tomarse tan en serio el atletismo y competir a nivel popular, hasta que un día, en 2007, su vida deportiva dio un giro de 180 grados: «Estaba buscando carreras en Internet a las que apuntarme cuando descubrí una que se llamaba carrera de retrorunning. Sin saber muy bien que me iba a encontrar, me fui para allá. Cuando llegué me dijeron que se tenía que correr de espaldas, y yo pensé que era una broma, pero no. Era tal y como me dijeron. Fueron los 1500 metros más duros de mi vida», recuerda con una mezcla de felicidad y sufrimiento.

Cuando Sandra regresó a su casa, se puso a investigar qué era exactamente eso del retrorunning, y ahí es cuando se dio cuenta de que sus problemas con las lesiones tenían solución: «Leí que en Estados Unidos, algunos médicos, atletas y entrenadores lo usaban para recuperar lesiones de rodilla y lo incluían en sus entrenamientos como una forma de prevenir lesiones, ya que su práctica generaba una musculatura más proporcionada. Y como yo tenía tantas lesiones, empecé a incluir unos quince minutos de retrorunning en mis entrenamientos, con la sorpresa de que en poco tiempo dejé de tenerlas».

En la actualidad existen muchos estudios biomecánicos que explican los beneficios de esta original modalidad para correr: «La velocidad y las distancias a recorrer en este tipo de actividad son menores, por lo que hablamos de carreras de bajo impacto para las rodillas. Además, el retrorunning se incluye como parte de distintos programas de rehabilitación, ya que mejora la estabilidad del tronco, la postura y la musculatura compensatoria. Me refiero a la musculatura extensora: glúteos, lumbares e isquiotibiales», indica el prestigioso traumatólogo César Quesada de la Gala, jefe de los servicios médicos del Elche FC y director médico de Ripoll y De Prado.

Hace unos meses, la Universidad de Oregon (Estados Unidos) hizo público un ensayo en el que desvelaba que el retrorunning, aparte de prevenir lesiones, hacía que se consumiera un treinta por ciento más de calorías que en una carrera de runing, mejora la capacidad aeróbica y la propiocepción, potencia las relaciones entre músculos agonistas y antagonistas y aumenta el rendimiento en base a unos músculos más equilibrados: «No se da el mismo gasto energético corriendo hacia atrás que en una carrera normal. Se requiere mayor esfuerzo, y por lo tanto se gana en capacidad de resistencia. Además, ayuda a desarrollar las funciones neuro-musculares, ya que obliga a un mayor esfuerzo de coordinación y equilibrio», explica el doctor Quesada de la Gala.

La clave está en practicarlo con cabeza, como con cualquier otra actividad deportiva. Se debe aumentar la distancia a recorrer de manera paulatina y durante el proceso se debe adquirir una correcta técnica, como cuando se está aprendiendo a nadar o a jugar al tenis: «La visión es reducida, por lo que hay elegir un terreno llano que no tenga obstáculos ni tráfico. Por eso una pista de atletismo quizás sea el lugar más adecuado para iniciarse en el retrorunning, ya que te puedes guiar por las líneas de las calles. En los primeros días se alterna caminar con correr, para ir cogiendo seguridad y perfeccionando la postura. El cuerpo se debe inclinar ligeramente hacia adelante, la pierna estirarla hacia atrás, y se aterriza y se despega de puntera, como si fuese una palanca. Sabremos que estamos realizando correctamente el ejercicio si al grabarnos corriendo hacia atrás y rebobinando el vídeo, parece que corramos hacia adelante. Es importante también el calzado. Es recomendable usar zapatillas con un ‘drop’ (diferencia de altura en el talón y la puntera) bajo, de unos cuatro milímetros, con no mucho peso y que favorezcan la pisada adelantada. Y a partir de ahí, a disfrutar del mundo del retrorunning», concluye la atleta.