Ideal

La paradisíaca aldea que sólo tiene un habitante

  • Las altas probabilidades de que se produzca un terremoto han llevado a todos sus vecinos a huir, pero para Hugh es mucho más peligroso conducir hora y media para poder surfear

A lo largo y ancho del planeta existen multitud de pequeños pueblos cuyos habitantes acaban por abandonar, convirtiéndolos en “pueblos fantasmas”. Lo extraño es que esto ocurra en un lugar tan paradisiaco y exuberante como la aldea costera de Jordan River, ubicada en la isla de Vancouver (Canadá), en la que únicamente queda un habitante, que se resiste a abandonar.

Se trata de Hugh Pite, un surfista de 72 años, que lleva toda su vida lanzándose a las olas y que no está dispuesto a cambiar de residencia, a pesar de que la isla ya no es segura. Las altas probabilidades de que se produzca un terremoto han llevado a todos sus vecinos a huir del lugar, pero para Hugh es mucho más peligroso conducir hora y media para poder surfear, cuando en Jordan River sólo tiene que cruzar la calle.

El último habitante de esta aldea relata su historia en el blog Country living, donde afirma que hace casi 30 años adquirió la casa en la que vive, con el objetivo de vivir de forma más intensa su pasión por el surf. Una pasión que nació en Australia, donde pasó su infancia y adolescencia.

“Es bastante probable que acabe quedando tan decrépito que ya no pueda surfear”, explica en el citado medio. “Pero incluso entonces podría venir aquí, sentarme ante la ventana y hacer surf de manera imaginaria”, añade argumentando su decisión de no abandonar nunca el lugar que para él significa la absoluta felicidad.

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