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"Votar con las entrañas se paga"

«Votar con las entrañas se paga»

  • Diplomáticos de distintos países debaten en Córdoba cómo influir en los impredecibles 'machos alfa' que dirigen el mundo. Advierten de que las bravatas salen caras.

Los jefes de la manada gobiernan el mundo. La existencia de Donald Trump, Vladímir Putin y Kim Jong-un, entre otros dirigentes internacionales con superávit de testosterona y de capacidad destructiva, hace más necesaria que nunca la diplomacia. El autoritarismo seduce a la clientela nacional y amedrenta al adversario. Cuando incluso Estados Unidos está regido por un 'macho alfa' impredecible, los embajadores reivindican su papel en un mundo inestable en el que nadie sabe ya a qué atenerse. «Los líderes visionarios suscitan sentimientos de protección y eso conduce a regímenes autoritarios. Al final esos mismos dirigentes amenazan con agravar la situación y conducirnos a situaciones desastrosas», dice Manuel Torres, director de la cátedra de la Unesco para la Resolución de Conflictos de la Universidad de Córdoba, que ha organizado en la ciudad andaluza el congreso que lleva por lema 'El papel de la diplomacia en un mundo de crisis'.

Donald Trump, dueño de un imperio inmobiliario y político forjado en la escuela del 'reality show', pretende derrotar al Estado Islámico en el polvorín afgano con la bomba no nuclear más poderosa jamás vista. Como en un western de pesadilla, Trump y Kim Jong-un compiten por ver quién tiene el misil de más largo alcance. Las bravatas sustituyen a los discursos. ¿El mundo se ha vuelto loco? En realidad, nunca ha estado demasiado en sus cabales. Pero ahora lo peligroso es que el botón nuclear está al alcance de cualquier mente delirante.

Hay elementos preocupantes que retrotraen al periodo de entreguerras. Si en los años treinta las clases medias y los trabajadores se vieron seducidos por los totalitarismos, hoy en Europa sucede tres cuartos de lo mismo. La socialdemocracia hace aguas mientras su electorado tradicional se deja llevar por el irresistible encanto de la extrema derecha. «Empieza a pasar. Marine Le Pen encuentra buena parte de sus votantes en los extrarradios de Francia, entre los miembros de la clase obrera, antes comunista», dice Torres. «La II Guerra Mundial, que se presumía iba a durar seis meses y luego duró lo que duró, tuvo su caldo de cultivo en el nacionalismo y el autoritarismo, respuestas siempre fáciles a problemas complejos».

A todo esto, sorprende que un 'apparatchik' con cinturón negro de judo, un autócrata criado en el KGB, sea el modelo al que algunos gerifaltes de Occidente admiran. ¿Por qué Putin se ha vuelto de repente el rey de la fiesta? «La democracia es un régimen complejo por cuanto requiere pacto, negociación y cesiones. El modelo que se quiere imitar es el de Putin, que si bombardea Siria no tiene nada que explicar a sus ciudadanos. Si detiene a disidentes no rinde cuentas. Es sorprendente que cautive a Trump. A Putin no se le pueda tildar de dictador, pero comanda un régimen autoritario».

El exministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos, que participa en el congreso de Córdoba, lamenta que los jefes de la diplomacia mundial no tomen decisiones arriesgadas a favor de la búsqueda de la paz. «Todos decimos que la solución militar a un conflicto no es tal. Y, sin embargo, la primera reacción de muchos líderes es recurrir a las intervenciones militares. La diplomacia debe volver a alzar su voz. Hacen falta coraje y valentía política para tomar decisiones. Y el mundo, en particular Europa, lleva al menos seis años sin tomarlas», sostiene quien fuera el jefe de la diplomacia española con Zapatero.

«El 'Brexit' sale caro»

Votar donde más duele al 'establishment' es una opción que acaba siendo onerosa. Por mucho hartazgo que se tenga de las élites, el castigo sin sentido despliega un efecto bumerán. «Votar con las entrañas se paga. Ayer se convocaron elecciones anticipadas en el Reino Unido, lo que demuestra que el 'Brexit' al final sale caro. Estoy seguro de que si hoy hubiera elecciones en EE UU los resultados serían bien distintos, y lo mismo ocurriría si se volviera a celebrar el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE», opina Torres.

Los defensores de la UE ven en las elecciones francesas la prueba de fuego para la supervivencia de Europa. Si gana Marine Le Pen, se predicen males sin cuento. Los líderes socialdemócratas tienen en su mano la llave para refundarse y detener la sangría de votos que han ido a engrandecer el poder de la extrema derecha. Para muchos de los que han participado en el congreso, los dirigentes socialistas no pueden vivir de los réditos del pasado y seguir consolándose con que han sido ellos los artífices del Estado del Bienestar.

Mientras Pekín y Moscú toleran las excentricidades de Kim Jong-un, ese sátrapa que si no diera miedo movería a risa, Occidente pretende dirimir en el tablero norcoreano sus juegos de poder. «Es inimaginable que un país que sufre un bloqueo económico, cuyos habitantes se mueren de hambre, sea capaz de desarrollar una industria nuclear. Alguien tiene que estar apoyando a Kim Jong-un», arguye Torres.

Por su parte, Trump puede estar resolviendo un problema interno con sus bombardeos en Siria y su marcaje del territorio al enviar a aguas del mar de la China un portaaviones y su grupo de combate. «Sus acciones acontecen después de una bajada de su popularidad», señala Torres. El mundo necesita con urgencia más diplomacia.