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«Muchos se aprovecharían de una sociedad generosa sin aportar nada»

  • La propuesta de al renta básica resulta muy controvertida, dado que muchos consideran que podría provocar una desmotivación por parte de los desempleados a la hora de buscar un empleo

Enrique Lluch Frechina, director del Departamento de Economía y Empresa de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, ha llevado a cabo un estudio para comprobar si sería posible implantar una renta básica de 625 euros mensuales en España, para asegurar una vida digna a los ciudadanos, en un escenario como el actual, en el que todavía existe una alta tasa de desempleo.

En su estudio, Lluch establece esta cifra mensual como la cuantía óptima, teniendo en cuenta la viabilidad económica. Según el investigador, las actuales rentas mínimas en España rondan los 125 euros mensuales y los requisitos son cada vez mayores. No obstante, algunas personas consideran estas rentas mucho más seguras que un empleo, por lo que algunos desempleados renuncian a buscar trabajo, puesto que un contrato laboral implica la pérdida de estas rentas.

“Un empleo puede ser una fuente de ingresos menos segura y no supone mejorar su situación anterior si el salario es bajo”, explica el profesor. Por este y otros motivos, Lluch considera la posibilidad de implantar una renta básica, de carácter universal, sin requisitos ni condiciones. “Todos los españoles recibirían esta renta básica, por la misma cuantía, independientemente de sus circunstancias, de otras rentas que ya perciban, o de que se tenga o no un trabajo remunerado”, explica.

Con esta renta, que Lluch considera viable, el primer adulto de una unidad familiar recibiría 7.500 euros anuales. El resto de miembros de la familia, mayores de 14 años, recibiría el 50% y los menores de 14, el 30%. “El montante total de este tipo de renta básica familiar en España solo incrementaría en un 3% las actuales trasferencias corrientes del Estado y las Comunidades Autónomas a las familias, que en los presupuestos de 2015 fueron de algo más de 208.000 millones de euros”, argumenta el profesor.

El peligro del gorrón

No obstante, esta propuesta resulta muy controvertida, dado que muchos consideran que podría provocar una desmotivación por parte de los desempleados a la hora de buscar un empleo. “Es lo que también se denomina el peligro del ‘gorrón’: aquel que se aprovecha de una sociedad generosa, sin aportar nada para que esta se mantenga”, explica.

Pero Lluch opina que la medida podría, incluso, motivar la búsqueda de empleo para mejorar los ingresos y el nivel de vida y permitiría que las personas pudieran negociar las condiciones de un puesto de trabajo, dado que cabría la posibilidad de rechazar empleos con dudosas condiciones laborales.

De la misma forma, se podría negociar con los empresarios la posibilidad de tener un salario más bajo, compatible con la renta básica, reduciendo de esta forma los costes de la compañía contratante. “Todos los estudios apuntan a que una renta básica aumentaría el número de empleos a tiempo parcial, flexibilizaría mucho más el actual mercado laboral e incrementaría el emprendedurismo”, añade el director de la CEU-UCH.

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