Ideal

Una mujer maltratada y sus 4 hijos hacen su casa entera con tutoriales de Youtube

Cara levanta un bloque de hormigón, en los inicios de la obra.
Cara levanta un bloque de hormigón, en los inicios de la obra.
  • Trabajaron día y noche nueve meses. «Reconstruimos nuestra familia», explica Cara en su libro

La de Cara Brookins es una de esas historias de superación que los americanos adoran. Esta mujer maltratada con cuatro niños a su cargo decidió un día empezar una nueva vida. Y para eso le hacía falta un hogar. No tenía ni idea de edificación, así que aprendió paso a paso, mirando tutoriales en YouTube. Sus hijos de entre 17 y 2 años fueron su cuadrilla de obreros. Trabajaron día y noche, de los pilares al tejado. El resultado no es cualquier choza, sino un casoplón de 325 metros cuadrados rodeado de césped y árboles a las afueras de Little Rock (Arkansas). «Necesitábamos una casa y nos hicimos una», resume la resolutiva Cara, como quitándole importancia.

En su Wisconsin natal creció su afición a inventar historias y trepar a los árboles. Pero su vida no resultó tan sencilla como aquella infancia bucólica hacía presagiar. Se casó a los 17 años con su amor del instituto, estudió informática y a los 36 estaba atrapada con un marido violento (el tercero) y un exmarido con esquizofrenia que los acosaba. Una mañana de 2008 cogió a su prole y se largó.

Vivían los cinco en un piso minúsculo cuando, en un viaje, Cara pasó por delante de una mansión de ensueño que un tornado había desgarrado, dejando a la vista su estructura más íntima. Al descubrir sus entrañas, hechas ladrillo a ladrillo, tuvo una de esas epifanías que no pueden faltar en una biografía yanqui. «Yo podría volver a levantar esa pared si lo intentara en serio. Solo tendría que empezar de cero», se dijo.

Dicho y hecho. Con sus ahorros y un préstamo compró un acre de tierra (4.046 m2) y 130.000 dólares de herramientas y material, dibujó un proyecto y consiguió una licencia. Se tomó el famoso eslógan 'Hágalo usted mismo' al pie de la letra. Hoy en día la búsqueda 'cómo construir una casa' en la web de vídeos compartidos cosecha 56 millones de resultados en inglés, pero hace 8 años, cuando Brookins inició su aventura, no había tanta elección.

Aquellas películas instructivas, los consejos de los empleados del almacén de bricolaje Home Depot y el apoyo puntual de un bombero conocido de la familia, a 25 dólares la hora, fueron suficiente. Ella y sus hijos mayores, entonces de 17, 15 y 11 años, veían unos cuantos tutoriales en el ordenador de casa y elegían el procedimiento para lo que tocara: echar los cimientos, empalmar las tuberías, enmarcar las ventanas, colocar la solería o instalar la red eléctrica. Trataban de entenderlo, más que memorizarlo, porque al día siguiente tenían que ponerlo en práctica sin guía a pie de obra: los smartphones aún no se habían popularizado.

Durante nueve meses no hubo citas, tele, cine ni sofá para nadie. En los momentos más duros, Cara temió una rebelión adolescente, pero cada día al salir de clase Hope, Drew y Jada cambiaban disciplinadamente los bolis y cuadernos por la pistola de clavos, la brocha o el taladro. Uno de ellos echaba un ojo al pequeño Roman, encantado de colaborar chapoteando en el barro de la obra o aplastando cemento con una pala.

Un hogar con ADN

«Mientras se nos helaban los dedos de los pies mezclando hormigón, la espalda nos dolía de cargar tablas y el aislamiento de lana de vidrio nos hacía rascarnos y sudar, reconstruimos nuestra familia», explica Brookins. En el proceso se dejaron más de un jirón de piel y algunas gotas de sangre, así que su ADN quedó para siempre mezclado con el de su hogar. Por eso su libro 'En pie: cómo una casa construyó una familia' no solo relata su experiencia en la obra, sino cómo el esfuerzo compartido puede recomponer vínculos rotos por el miedo. Nada de pequeños pasos, aconseja: hay que pensar a lo grande. «No hay nada más poderoso que una mujer decidida a levantarse», reza la publicidad. Cara, autora de siete novelas juveniles, se ha convertido con el lanzamiento de su primera obra autobiográfica, el 24 de enero, en una estrella mediática. Hay interés en rodar un biopic sobre la atractiva supermamá y sus hacendosos retoños.

La morada se llama 'Inkwell Manor' (algo así como 'Señorío del Tintero') porque en ella ha cumplido Cara su sueño de ser escritora. Tiene cinco habitaciones, una biblioteca y garaje con tres plazas, fachada de ladrillo visto, un frontón de inspiración neoclásica y escaleras de acceso a un coqueto porche. Hasta la casita del árbol, imprescindible en esta historia americana, parece un chalé.