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La mujer de la sonrisa perfecta es Miss Universo

La mujer de la sonrisa perfecta es Miss Universo
  • Iris Mittenaere, una estudiante gala de Odontología que enseña salud bucodental a los niños, nueva Miss Universo. Hacía 27 años que no ganaba una europea, por no hablar de una francesa (desde 1953)

Yves Mittenaere, un profesor francés de Geografía e Historia, estaba tan entusiasmado el domingo con la posibilidad de que su hija Iris fuese coronada como la mujer más bella del planeta como con que Francia se proclamara campeona del mundo de balonmano. Así que cogió e hizo una extraña apuesta: si la selección derrotaba a Noruega por más de tres goles, la pequeña sería la nueva Miss Universo. Francia, primero, barrió a Noruega por 33-26, y, luego, Iris recibió la banda de Miss Universo en Manila (Filipinas). A las cinco de la madrugada pudo hablar con ella y escuchar su alegría.

Iris, una francesa no muy alta (1,72) de larga melena castaña, es la nueva Miss Universo y rescata así el título para Europa, que no lo cataba desde 1990, y para Francia, que llevaba sin una reina de la belleza desde 1953, la segunda edición del concurso, cuando fue encumbrada Christiane Martel, una mujer que aprovechó el tirón para aparecer en películas como ‘Abajo el telón’, junto a Cantinflas, o ‘Adán y Eva’. El miércoles cumplió 24 años y su título de odontóloga. tendrá que esperar un año, el que pasará en Nueva York explotando la etiqueta de mujer más bella.

Mittenaere nació en Lille, al norte de Francia, en 1993 y a los tres años vivió la separación de sus progenitores: el profesor Yves y Laurence, que trabaja como guía en un museo. De pequeña se crió en Steenvoorde, en la frontera con Bélgica, y luego regresó a Lille. Fue una estudiante modélica, pero sus problemas con los dientes le marcaron. Primero para elegir una carrera universitaria y después para realizar una campaña de concienciación bucodental para niños, una faceta que espera reforzar aprovechando su popularidad.

La flamante Miss Universo no confiaba en superar ni la ronda inicial, donde cayó Miss España, la peluquera manchega Noelia Freire. «No me lo creo; ha sido una gran sorpresa», exclamó tras recibir la corona. Era la culminación de un sueño que empezó cuando los amigos le animaron a presentarse en Nord-Pas de Calais, su región. Después vino Miss Francia y por el camino se quedó su novio.

El concurso de Trump

Iris Mittenaere se esfuerza en romper la imagen de la belleza simple y tira de Séneca cuando le piden un lema: «No es porque las cosas son difíciles que no nos atrevemos; es porque no nos atrevemos que son difíciles». Más convencionales son sus gustos: su película favorita es ‘La vida es bella’, de Roberto Benigni, y la canción, ‘Run the world’, de Beyoncé. De pequeña practicó equitación, gimnasia, ballet e hizo teatro. De adulta dejó de lado tanto clasicismo y se lanzó literalmente al vacío. Adora los deportes extremos, como el paracaidismo, el ala delta o el puenting. Y hasta se atrevió con Ninja Warrior Francia, un concurso en el que los participantes deben ir superando obstáculos trepando y dando saltos. Duró cinco segundos. «Pasé mucha vergüenza», admite al recordar que se resbaló nada más empezar, cayó al agua y fue eliminada.

La mujer que ha devuelto el título a Francia 63 años después no es una belleza hueca. Va para dentista, colabora en acciones humanitarias con los niños, a quienes insiste en cuidarse bien la dentadura, adora viajar y tiene claro que la fachada es solo eso, una cara y un cuerpo bonitos. «La belleza brilla de dentro afuera. Ser bondadoso, creer en los valores morales, tener confianza en uno mismo pero también admitir nuestros defectos, ese es el camino para trabajar en uno mismo».

Miss Universo, un concurso para mujeres de 18 a 26 años, solteras y sin hijos, nació en 1952 en Estados Unidos. A mediados de los noventa, cuando el certamen entró en decadencia, apareció Donald Trump y se lo quedó en 1996. El nuevo presidente de los Estados Unidos lo vendió en 2015, cuando, ya metido en la carrera presidencial, y después de llamar «Miss cerdita» a la venezolana Alicia Machado, le vendió los derechos a la compañía WME/IMG.

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