Ideal

Los ídolos caídos resucitan el vinilo

  • David Bowie, Prince o Leonard Cohen disparan las ventas de discos, que marcan en 2016 su máximo histórico en 25 años

Que un formato inventado en 1888 y perfeccionado en 1948 sea el que más ha crecido en la industria musical en 2016 dice mucho de la inercia nostálgica que impregna la cultura de nuestro tiempo. En los últimos doce meses la venta de discos de vinilo marcó un máximo histórico en el Reino Unido, el país que sigue marcando la tendencia en el sector. Unos 3,2 millones de unidades despachadas que suponen un espectacular aumento del 53% respecto al año pasado y la cifra más alta desde que Simply Red reinara en las listas allá por 1991.

La tendencia no es nueva. Los vinilos han venido creciendo de forma sostenida en la última década -en 2007 se vendieron apenas 200.000 en las Islas Británicas-, pero han conseguido explotar definitivamente en 2016. La razón vuelve a ser la nostalgia, en este caso por los ídolos caídos. El año que acaba de terminar será recordado porque vio desaparecer algunas de las más grandes leyendas de la música de las últimas décadas. David Bowie, Prince, Leonard Cohen o, hace tan solo unos días, George Michael, han vuelto a las listas de ventas en el último año poco después de fallecer. Pero frente a los 'justinbiebers' o las 'rihannas' que marcan el ritmo de la música actual, su éxito no descansa sobre el 'streaming' y las descargas digitales, sino sobre un formato físico que otorga a sus álbumes el valor de un recuerdo.

El caso de Bowie es especialmente ilustrativo. Dos días antes de fallecer publicó 'Blackstar', un canto de cisne que rápidamente escaló posiciones entre los más vendidos. Ha terminado el año en la sexta posición a nivel mundial, con casi 2 millones de copias totales, sin embargo, reina de forma indiscutible en el mercado de vinilos. Solo en el Reino Unido ha despachado 52.000 ejemplares y su autor ha conseguido colar otros cuatro álbumes en el top 30.

El legendario 'Purple Rain', editado en 1984, también volvió a venderse como rosquillas después de la muerte de Prince el pasado 21 de abril. La necrofilia del mercado de elepés se confirma si tenemos en cuenta que la mitad de integrantes del top 10 están muertos. Pero también nuevos artistas como The 1975 o Adele han encontrado aquí un filón.

Más beneficios

Sin duda, sus cifras no son tan abultadas como las del 'compact disc' -que aunque está en franca decadencia sigue siendo el formato físico más vendido- y representan solo un testimonial 5% del mercado. Pero su extraordinario margen de beneficio ha conseguido devolver parte del pastel de la industria a sellos y artistas. Durante 2016 el gasto en discos de vinilo superó por primera vez al de descargas digitales desde que ambos formatos conviven: 2,4 millones de libras frente a 2,1 millones.

En el sector ya hay quien predice la muerte de la descarga, por redundante, en unos pocos años. Los hábitos de consumo actuales favorecen indudablemente el 'streaming', que se ha disparado un 500% desde 2013. La escucha 'online' y el 'revival' del vinilo son dos extremos de una transformación en el mercado que, lejos de matar a la industria, ha conseguido que hoy se escuche más música que nunca.

«El descubrimiento de nuevas canciones estaba antes limitado a la radio, mientras que ahora la gente es libre de explorar a través de internet y, cuando algo les encanta, salen a comprarlo en formato físico», explica Vanessa Higgins, miembro del British Phonographic Industry Council.

En el terreno de lo tangible, el polímero de vinilo que llegó al mercado en 1948 tiene todas las de ganar: generalmente lleva aparejada una descarga digital, una portada más grande realza el valor del libreto y ha demostrado ser mucho más duradero que su inmediato rival, el CD. Hasta el casette, que muchos creían muerto, está experimentando un ligero repunte en medio de este furor 'vintage' tan contemporáneo.