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Bromas en el Día de los Santos Inocentes para Whatsapp: imágenes, chistes y trucos

  • Se recomienda tener buena voluntad y no caer en ciertos vandalismos

El uso del WhatsApp ha convertido el Día de los Santos Inocentes en una peligrosa broma de la que nadie puede librarse. Como buen 28 de diciembre, conmemorando el Día de los Santos Inocentes, se encontrarán ustedes con algunas situaciones cuanto menos curiosas. Tengan cuidado con ilusionarse en demasía porque puede ser que en horas se lleven un chasco de dimensiones considerables. Quien avisa, nunca es traidor. ¿Cuáles son las inocentadas más originales para WhatsApp en este tipo de días? Aquí hacemos un repaso de las más habituales, pero insistimos en que no serán las únicas.

Un clásico es el ya famoso monigote blanco en la espalda. No es quizá una inocentada original, pero colocarlo supone casi un reto de estrategia y efectividad. Otra, muy extendida por los municipios más pequeños, es la de lanzarse huevos. Recalcamos que no es necesario ni obligatorio llevar a cabo tal práctica. Por cierto, ahora que se habla del huevo, preparen a su pareja un huevo frito con media rodaja de melocotón y yogur a su alrededor. La cara promete ser un poema.

Otra de las posibilidades para 'alterar' al prójimo con una inocentada divertida podría ser adelantar o retrasar su reloj una hora impidiendo que lleguen a la hora justa a cumplir con sus compromisos o responsabilidades. Puede ser más cómico que llegue una hora antes en lugar de una hora después, especialmente si se trata de acudir al puesto de trabajo.

También suelen ser habituales aquellas inocentadas originales que, con pasta de dientes se pinta la cara o el rostro de la víctima mientras duerme o la de pegar una moneda al suelo o bien atarle un hilo y tirar de ella mientras otra persona se agacha a recogerla. Aseguran las carcajadas.

La explosión de bombas fétidas en lugares cerrados también es una situación habitual, pero no es recomendable por ser ciertamente poco agradable. Otra opción puede ser la de asustar al dueño de un establecimiento por la ruptura de un cristal. Sólo se necesita una pastilla de jabón nueva y con las esquinas dibujar una serie de líneas que simulen una fractura.

La última inocentada graciosa, y más desagradable, podría ser la broma de la puerta. Con excrementos recogidos en papel higiénico, se toca a una puerta poco antes de prenderles fuego. Cuando salga, la primera persona optará por pisar el amago de incendio sin saber dónde está presionando realmente. Cuidado que esto puede ser considerado como vandalismo público. Tengan buena voluntad.