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Sin bigote. Martín Rubio lo perdió en 1967 por fallar el pronóstico.
Sin bigote. Martín Rubio lo perdió en 1967 por fallar el pronóstico.

El tiempo pasa volando

  • Mariano Medina ni se inmutó cuando le bajaron los pantalones en directo y Eugenio Martín Rubio se jugó el bigote a que llovía... y lo perdió. Ellos fueron los pioneros. «Los demás hemos sido copistas», dice José Antonio Maldonado, el último de los 'grandes' de estos 60 años de información meteorológica en TV

Hoy, día 28 de octubre, domingo, día de Cristo Rey, a quien ha sido dado todo poder en los Cielos y en la Tierra, se inauguran los nuevos equipos y estudios de la Televisión Española». Con estas palabras, el ultracatólico censor ministro de Información y Turismo, Rafael Arias-Salgado, daba por iniciadas las emisiones de televisión desde un chalé en el Paseo de La Habana en Madrid. Eran las 20.30 horas del 28 de octubre de 1956. Dos días después apareció el primer mapa meteorológico en la pantalla. Se cumplen, pues, 60 años desde el inicio de la información del tiempo en España, una sección que ha ido escalando puestos en las parrillas hasta acomodarse en el 'prime time' de las cadenas de todo el mundo.

Entonces, únicamente unos pocos privilegiados -residentes en Madrid- pudieron ser testigos del evento. Y no en todo el territorio. Las emisiones tenían un alcance de 60 kilómetros y solo había 600 televisores por los que los afortunados -y adinerados españoles- tuvieron que pagar entre 25.000 y 30.000 pesetas. Teniendo en cuenta, por ejemplo, que un trabajador oficial de primera en un periódico de 1956 ganaba 34,10 pesetas al día, ¡como para comprar teles estaba la cosa!

Después de Paco Valladares y Laura Valenzuela -locutores 'de continuidad'-, el tercer personaje que se asomó hace 60 años a las pantallas fue Mariano Medina (1922-1994), en un informativo nocturno que se llamaba 'Últimas Noticias'. Pero no se vio su rostro. El 'hombre del tiempo' se limitaba a un brazo que aparecía en la pantalla sosteniendo un lápiz, y del que, con la poca sorna política que se permitía, los españoles le pusieron el sobrenombre de 'el brazo de Santa Teresa', en alusión al que Franco tenía en la mesilla de su habitación en el Palacio de El Pardo. Así que aquel brazo inspiró el ingenio popular, que preguntaba durante años por el clima diciendo: «¿Qué ha dicho Santa Teresa del tiempo que hará?».

Nada que ver con la tablet actual. Era el propio Mariano Medina quien, siempre solo frente a una pizarra y utilizando tizas, dibujaba las borrascas y los anticiclones, especialmente el de Las Azores, que se hizo muy popular. También relataba la información suministrada por 'el barco K', una embarcación meteorológica frente a las costas gallegas que, como estación fija, remitía por radio valiosa información.

José Antonio Maldonado y José Miguel Viñas, historiadores de la meteorología en España, en su 'Breve historia de los espacios del tiempo en radio y televisión', relatan que muchas veces era Laura Valenzuela la que le sostenía la pizarra, posada en un atril para que no se cayera. El propio Mariano Medina se lo contó a José María Íñigo en uno de sus nocturnos 'Estudio Abierto'. Este doctor en Ciencias Físicas, al que el legendario Bobby Deglané bautizó como 'El hombre del Tiempo' -nombre que Medina después inscribió como marca en el Registro de la Propiedad-, protagonizó multitud de anécdotas cuando ya 'dio la cara' ante la pantalla, aunque solo de medio cuerpo.

Medina, sin pantalones

Quizás una de las menos conocidas, y posiblemente la que más contrasta con el semblante adusto y casi apenado de Medina, la refirió su hijo Mariano: «Los compañeros del Telediario, con Pedro Macías a la cabeza, aprovechando que solo salía en pantalla de cintura para arriba, le gastaron la broma de bajarle los pantalones estando en plena actuación. Él mantuvo el tipo como si nada y la audiencia ni se enteró». También ha quedado en el anecdotario cuando, en la Navidad de 1963, dio el tiempo en forma de soneto en cinco estrofas cerrando la poética información con un ripio: «Si otoño es seco y al fin llueve el día de Santa Bibiana, lo hará catorce días y una semana».

Con Mariano Medina comenzó a colaborar su hermano Fernando, que solía sustituirle en momentos ocasionales hasta 1985, cuando el mítico meteorólogo se jubiló. Pero antes, en 1960, había conseguido que se fichara a otro compañero que también sería un referente. Eugenio Martín Rubio (1923-2016), igualmente licenciado en Ciencias Físicas, además de piloto y aeronauta (tenía la primera licencia de globo aerostático), entró para cubrir los días de vacaciones de Medina. Pronto empezó a dar la información meteorológica en el Telediario de la noche hasta su retirada, en los años 80. Suya es la anécdota más conocida de los hombres del tiempo. Eugenio llevaba un bigote que le caracterizaba y se lo jugó ante los espectadores, en enero de 1967, a que al día siguiente llovería en Madrid: «Era un invierno seco y llevábamos varios meses sin lluvia», explicaba en una entrevista publicada en 2008. Aquel día de hace 49 años, él avisó: «Si nieva en Moscú, y el avión de Nueva York-Madrid tarda menos de seis horas en el trayecto, al día siguiente lloverá. Como esto ha pasado hoy, mañana lloverá y estoy tan seguro que, de no ser así, mañana me afeito el bigote». Erró, cumplió su promesa y apareció en la pantalla sin el mostacho.

Rubio pensó que aquella 'boutade' le costaría algún disgusto en el Ministerio de Información y Turismo, pero el propio Manuel Fraga le felicitó porque la noticia había tenido repercusión en otros países. Él mismo narró las consecuencias de aquella apuesta: «Recibí a través del Ministerio recortes de prensa dando la noticia, entre ellos algunos japoneses, chinos, árabes, incluso en idiomas polinesios, para que se vea lo raros que somos los humanos a veces».

La primera mujer

En los 70 se tomó una decisión rompedora. Pilar Sanjurjo fue contratada -de la mano de Eugenio Martín Rubio- para sustituirle en la información del tiempo. Meteoróloga de carrera, su primer destino fue la oficina del aeropuerto de El Prat, en Barcelona. Se hizo muy popular gracias a que la tele ya llegaba a las principales ciudades. A los tres profesionales que daban el tiempo en aquel momento en TVE se los llevó por delante en 1983 el viento de la ley de incompatibilidades. Optaron por seguir trabajando en el Instituto Nacional de Meteorología (INM) y allí se jubilaron.

'El tiempo' pasó entonces a ser evaluado y presentado por un científico, Manuel Toharia (Madrid, 1944). De nuevo un licenciado en Físicas, que ya se había adentrado en la información meteorológica desde las páginas del periódico 'Informaciones'. La salida de aquellos primeros 'gurús' del tiempo supuso un paso atrás. Durante tres años -desde 1983 hasta 1986-, el espacio se limitaba a una voz en off sobre un mapa y en el que los locutores leían lo que se les servía ya 'cocinado' desde el Centro de Análisis y Predicción.

En los 80 la televisión, de la mano del polémico José María Calviño, tuvo otro gran impacto al comenzar a emitir desde las siete de la mañana. 'Buenos días' abría esta madrugadora emisión y se buscó un meteorólogo que presentara 'el tiempo', pero el INM no lo consideró oportuno. Así que Calviño tiró de la vieja escuela y fichó a un especialista ya jubilado, Gabriel Baleriola, licenciado en Ciencias Químicas y meteorólogo especialista en predicciones aéreas. Pero tenía 66 años y andaba poco dispuesto a aguantar presiones, así que lo dejó a los pocos días. Esta ausencia dio paso al que sería el último 'gran hombre del tiempo', José Antonio Maldonado, que aceptó el reto de 'sacar' la información de los telediarios y convertirla en un programa autónomo. Maldonado, posiblemente el rostro más popular de esta especialidad tras 23 años informando de las incidencias del clima, se deshace en elogios hacia pioneros como Medina. «Ellos fueron los inventores del 'tiempo', los demás hemos sido copistas», dice este sevillano de 72 años, que tras dejar TVE en 2008 dirigió una web de meteorología. Recuerda Maldonado que las primeras informaciones nacieron rodeadas de limitaciones porque carecían de medios. «Sólo podían dar un pronóstico, como muy lejos, a dos o tres días, pero con grandes probabilidades de fallo. Por eso quedó la idea de que el 'hombre del tiempo' siempre se equivoca».

En 1990 Diego Carcedo, director de los servicios informativos, decidió que los espacios de meteorología los presentaran periodistas tras un periodo de formación. Llegó entonces la era de los Paco Montesdeoca, Marta García, Marta Jaumandreu...

El cambio radical

De aquellos informadores que atravesaron el desierto ya no queda prácticamente nada. Delante de los 'croma' se mueven mujeres despampanantes, hombres casi modelos de pasarela y periodistas hiperactivos capaces de centrar en ellos la vista de los televidentes más que en el mapa de isobaras. Maldonado diferencia entre las televisiones públicas, donde la información del tiempo «sigue siendo muy formal», y las privadas, más interesadas «en captar audiencia para poder vender esos programas en publicidad». Joan Carles Fortea -Onda Verde- abunda en esta línea: «Todas las televisiones tienen su espacio del tiempo, bien como información o justificación de la publicidad, aprovechando la fidelidad de su audiencia».

El espacio dedicado al tiempo dura ahora desde unos segundos hasta diez minutos (que en televisión es una eternidad) y también acapara el interés de los internautas, que buscan en la red información inmediata. En algunas webs hay hasta presentadores virtuales... Ay, si Mariano Medina levantara su 'brazo de Santa Teresa'.

La prehistoria. La primera cadena en emitir imágenes por televisión fue la BBC desde el Victoria Palace de Londres en 1936, cuando se pudo ver el primer mapa del tiempo sin presentador y con voz en off. En 1938 este 'invento' le fue presentado por el Tercer Reich a Franco bajo el nombre de 'fonovisión', patente de Telefunken.

Atravesando el desierto. Fue Mariano Medina quien inició la saga profesional de meteorólogos en TVE. Comenzó en 1956 sin cobrar nada y en su primera nómina percibió unas pesetillas bajo el concepto de «gastos de limpieza». De su mano llegaron Fernando Medina, Eugenio Martín Rubio y la primera mujer, Pilar Sanjurjo.

Los grandes técnicos. Manuel Toharia y su sustituto, José Antonio Maldonado, iniciaron una nueva etapa. Arropados por novedosas técnicas, como el 'croma-key', cambiaron los rudimentos por los medios en una televisión ya universal en España. No tenían que 'adivinar', sino interpretar un aluvión de datos aportados por Aemet.

familias españolas pudieron ver la primera emisión del tiempo hace 60 años y solo en algunas zonas de Madrid. Un televisor costaba entonces entre 25.000 y 30.000 pesetas, cuando el sueldo medio diario era de 30 pesetas.

Curvas, y no de isobaras. Se les ha comenzado a llamar 'muñequitas del tiempo'. Es la tercera revolución, integrando a mujeres bandera como gancho para captar la atención de algunos espectadores. Yanet García, una mexicana de 25 años, es todo un fenómeno viral en México y Estados Unidos por su peculiar forma de presentar.

Hasta desnudarse (sic). Doria Trillier dio un paso de gigante en las excentricidades en 2014. Había prometido que si Francia lograba el pase a los Mundiales de Brasil daría 'el tiempo' como Dios la trajo al mundo. Cumplió su palabra, aunque introdujo un pudoroso truco: 'Vestida' solo con unas botas, apareció correteando desnuda por el campo mientras anunciaba el tiempo en Canal Plus Francia.

Irlanda protestó. La Oficina Meteorológica de Irlanda (Met Éireann) ha tenido que corregir las vestimentas de sus presentadoras del tiempo tras las protestas de muchos televidentes: «Es difícil creer que tengamos este frío viendo cómo van vestidas las presentadoras. Es ridículo», se quejaron algunos espectadores. Tuvieron que cambiar el rumbo estético de las informadoras.

Adiós a los bustos parlantes. El prototipo del informador del tiempo desplazándose incansable atrás y adelante ante el mapa lo comenzó Roberto Brasero en Antena 3, un periodista que ya ha creado escuela. Brasero y otros como él 'sacaron' el tiempo de los platós de televisión desplazándose a lugares donde el calor, el frío, la lluvia o la nieve son noticia e invitaron al público a enviar fotos.

Popularidad. Los hombres y las mujeres que informan del tiempo en televisión se han convertido en personajes tan populares que es frecuente verles en otros programas que no tienen nada que ver con la información meteorológica. Uno de los rostros más habituales de Telecinco fue Mario Picazzo, que estuvo durante quince años explicando el tiempo en esa cadena, y hasta presentó 'Supervivientes'.

HOY, LAS TÉMPORAS

A partir de los vientos de los días 14, 16 y hoy, 17 de diciembre, quedarán fijadas las cuartas témporas o de invierno. Con un origen religioso en la Iglesia Católica, marcan los ciclos litúrgicos coincidentes con las cuatro estaciones del año. Cuando no existían los satélites artificiales, ni las boyas marinas, ni las radiobalizas, y la población no sabía de la existencia de las isobaras, en España las témporas (así conocidas en el norte) o las cabañuelas (en el sur) oficiaban de augurios meteorológicos para las gentes del campo. El sistema más utilizado es el de la observación de los vientos, y aunque no tiene ni pizca de fundamento científico, sus pocos o muchos aciertos se deben, precisamente, a la observación. Así que casi podemos hablar de nuestros 'días de la marmota'. Las témporas de invierno se determinan los miércoles, viernes y sábados después de la celebración de Santa Lucía (13 de diciembre). Habrá que esperar a ver qué mensaje llega del cielo.