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Patricia Urquiola, la diseñadora española de interiores más internacional. :: josé ramón ladra
Patricia Urquiola, la diseñadora española de interiores más internacional. :: josé ramón ladra

«Ojalá acabemos llevando el móvil puesto como un 'piercing'»

  • Patricia Urquiola tiene una mente privilegiada para crear muebles. Sus piezas se exponen en el MoMA.

La asturiana Patricia Urquiola es quizá la diseñadora de interiores más solicitada y elogiada de Europa. No es una exaltación de orgullo patrio, es que así la define el diario 'The New York Times'. Esta mujer vehemente y pasional, que adereza su discurso con palabras del inglés, francés e italiano, ha desarrollado toda su carrera en Milán. Ha puesto su talento al servicio de las firmas más reputadas del mueble, como Moroso, B&B, Molteni, Kartell, MDF o Alessi. Puede enorgullecerse además de que algunas de sus piezas estén expuestas de manera permanente en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Ahora es la directora creativa de Cassina, una empresa con 90 años de historia que aúna artesanía tradicional con innovación tecnológica. Urquiola está en España para inaugurar la primera tienda que la compañía abre en Madrid, en la elegante calle Lagasca. «Para este oficio necesitas ser un poco visionaria», dice. Urquiola no se siente de todo a gusto cuando emparentan su trabajo con el arte. «Mi profesión tiene una apertura a la fantasía y lo creativo. No añadiría nada más».

La diseñadora sabe lo que es trabajar duro. Hija de un ingeniero y una mujer culta y con carácter, Patricia Urquiola (Oviedo, 1961) se fue a Italia por amor, sin haber acabado aún sus estudios de Arquitectura. Sus padres le cortaron el grifo y dejaron de pagarle la carrera. Con todo, espabiló y salió adelante. Se hizo entonces ayudante de una amiga que creaba trajes de baño. Casi tuvo que empezar de cero, pues lo aprendido en Madrid valía de poco en Milán y pocas asignaturas le fueron convalidadas.

Ha hecho de Milán su cuartel general y su ciudad de adopción. Como arquitecta es la autora de planos de hoteles, oficinas y apartamentos repartidos por cuatro continentes, además de poner su firma en infinidad de lámparas, sillas, sofás, estanterías o vajillas. Locuaz y vivaracha, le gusta frecuentar los mercadillos y las tiendas de saldos. Es una lectora impenitente que adora a Proust y que cada cinco años necesita reinventarse, lo que ella llama «salir de la zona de confort».

Su casa, un laboratorio

Su hija mayor, Giulia, estudia en Inglaterra, mientras que la pequeña, Sofía, de once años, fruto de su segundo matrimonio, vive con ella y su marido, Alberto Zontone, al que se refiere como su 'partenaire'. «Mi casa tiene una estructura de mercería, con dos pisos. En ella vivo y trabajo. Quiero que mi hija llegue del colegio, se ponga a hacer los deberes y yo pueda seguir a lo mío, porque al día siguiente a lo mejor tengo que ir a Londres. Necesito esa cercanía y transparencia. En realidad es un laboratorio donde he instalado mi estudio, pero con la presencia de mis hijas, mi perro y mis alfombras. Tenemos una terraza-jardín muy bonita».

¿Qué piensa de Ikea?

Ikea es a la decoración y al mueble lo que Zara y H&M a la moda. Ha servido para democratizar el objeto cotidiano. Antes podíamos heredar un mueble de un familiar con cierto valor histórico o comprarlo directamente en una buena tienda a un precio más o menos elevado. Ikea ha hecho del mueble algo asequible. No puede hacer propuestas sofisticadas, pero ha difundido la necesidad de acercarse al objeto contemporáneo.

A los 40 años abrió su estudio, ocasión que le sirvió para exorcizar los fantasmas del divorcio de su primer marido. Si en Milán tiene su casa, su segunda residencia está en Ibiza. En la isla balear pasa sus vacaciones desde los años setenta, cuando era una cría, en una casa alejada de la turbamulta de turistas borrachos y de las playas atestadas de sombrillas.

A Urquiola, capaz de convertir cualquier enser en un objeto de culto, le interesa la tecnología. ¿Cuál es el accesorio que más ha cambiado nuestras vidas? «Si consideramos accesorio el teléfono inteligente, éste es el más revolucionario. Llega a todos y ha alcanzado una estética muy limpia. Pero tiene un problema: está mucho tiempo en nuestras manos, de modo que cuando se cae, se rompe. Ojalá que al final llevemos el móvil puesto y se convierta en algo así como un 'piercing' o el chip que porta mi perro».

Los ditirambos le causan cierto pudor. «En la duda está el filón de mis proyectos. Mi vida está orientada a pensar en objetos que te ayuden como una prótesis». Encuentra la inspiración rebuscando en sus emociones, aunque a veces un viaje puede desatar su imaginación. Otras, el cine. «De joven vi muchas películas subtituladas de todos los países. Las tengo en perfecto orden en mi cabeza».

BIOGRAFÍA

Orígenes. Nació en Oviedo en 1961. Hija de un ingeniero vasco y una mujer ilustrada de Oviedo, se marchó a Madrid a los 18 años.

Formación. Logró el título de arquitecta en el Politécnico de Milán. Fundó su propio estudio a los 40 años, en 2001.

Obras. Es la autora de piezas como el sofá 'Lowland', la lámpara 'Bague' o la silla 'Husk', que explican por qué es la diseñadora de interiores más requerida del mundo. Algunas de sus piezas se exponen en el MoMA.