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La genial iniciativa de bares ingleses para proteger a las mujeres acosadas

  • La campaña se hace viral en todo el mundo y desde España la aplauden

Has quedado en un bar de moda con un hombre a quien conociste en una plataforma de contactos por internet. Os reconocéis por el libro de poemas que llevas a la vista, tal como acordasteis, y por su bufanda a cuadros. Os saludáis con cierta timidez y comenzáis a charlar sentados a una mesa. A los cinco minutos descubres que no es el hombre de tu vida. A los diez, que te va a costar darle esquinazo. A los quince lamentas haber venido, y a los veinte te preguntas cómo vas a salir del fregado en que te has metido. Si vives en el condado inglés de Lincolnshire lo tendrás más fácil: simplemente dirígete a la barra con cualquier excusa y pregunta por Ángela.

Los campus universitarios y el lugar de trabajo suelen ser los escenarios más vinculados a los abusos sexuales en el Reino Unido, pero los bares son otros espacios públicos en los que las mujeres deben enfrentarse con frecuencia a estas amenazas. El alcohol convierte a muchos hombres en seres babosos y faltones, incapaces de aceptar un no por respuesta; otros ya vienen con esta tara de serie, sin necesidad de tomarse dos copas. Para muchas mujeres, quedarse solas en un bar o citarse en él con un apuesto príncipe que ha salido rana supone cuando menos una incomodidad, y en los peores casos significa afrontar situaciones comprometidas de las que les costará salir indemnes. En vísperas del Día Internacional contra la Violencia de Género, que se celebra mañana, el condado inglés de Lincolnshire acaba de poner en marcha una singular campaña para ayudarlas a lidiar con borrachos agresivos, moscones de barra y casanovas contumaces.

«¿Tu cita no transcurre como debería? ¿El contacto en las redes sociales con el que has quedado no es quien decía ser en su perfil? ¿Percibes que estás en una situación de riesgo? ¿Sientes que todo está resultando un poco extraño? Si te acercas a la barra y preguntas por Ángela, el personal entenderá que necesitas ayuda para salir de la situación y llamará a un taxi o te ayudará discretamente y sin mucho escándalo». Este mensaje destaca en un póster instalado en los servicios femeninos de decenas de bares y pubs ingleses, que ya se ha hecho viral en todo el planeta. ‘Pregunta por Ángela’ forma parte de la campaña #NoMore (Nunca Más) del Consejo de Lincolnshire, en coordinación con las autoridades policiales, para hacer los establecimientos hosteleros más seguros y respetuosos con las mujeres.

«Algunos pubs de la zona habían comenzado a difundir por iniciativa propia entre sus clientas el mensaje de que, si sus citas no iban como debían, el personal les ayudaría a salir del paso y llamaría a un taxi. Nos pareció una gran idea y pensamos que lo ideal sería hacerlo de una forma más organizada», explica la coordinadora de estrategias contra el abuso de alcohol y drogas y la violencia sexual del condado, Hayley Child. «Si bien es cierto que el alcohol no es el culpable de los asaltos sexuales, en la mitad de los casos los agresores lo usan como excusa», añade Jessica Raven, de Acción Colectiva para los Espacios Seguros, un organismo copartícipe en el lanzamiento de esta campaña. Esto sitúa al personal de los bares en una posición privilegiada para intervenir.

Depredadores al acecho

«Me parece genial, divino, yo les felicitaría», aplaude la feminista Blanca Estrella, presidenta de la Asociación Clara Campoamor. «Deberíamos importar esta medida. Y hacer un listado público de los establecimientos que se suman a ella, e incluso poner en la puerta una pegatina para que las mujeres sepan a qué empresarios de hostelería les preocupa su seguridad, a qué locales pueden acudir con esa garantía de que van a ser protegidas de posibles agresores. Nuestros bares son espacios seguros, no hay que ser alarmista;pero aunque no son lugares de riesgo, sí pueden ser lugares donde se inicia el riesgo. El agresor es un depredador que acecha en el bar a su presa, ve si sale sola o acompañada y empieza la caza».

La campaña es original, pero no es la primera ni la única. En Washington DC, un programa similar denominado ‘Bares Seguros’ involucra al personal de locales de copas, restaurantes y clubes nocturnos para afrontar y prevenir este tipo de incidentes. En cambio, no se conocen iniciativas parecidas en España, donde la información y el asesoramiento sobre violencia de género se canalizan principalmente a través del teléfono 016. Este servicio, que gestiona el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, atiende cada día 300 llamadas en todo el territorio nacional. A través de este número de marcación abreviada gratuito, anónimo y confidencial, las afectadas reciben asesoramiento permanente y, si el caso lo requiere, ayuda policial inmediata. «La idea de Lincolnshire nos parece interesante, pero lo más importante es que las propias víctimas y las personas de su entorno sean capaces de percibir que están sufriendo una forma de violencia de género y se animen a denunciar», expone Ziomara Hernando, coordinadora de este servicio. «Es fundamental la detección temprana de estas situaciones, para que las víctimas puedan recibir apoyo. Por eso nos volcamos en campañas de concienciación como ‘Hay Salida’, que busca que la sociedad se involucre y participe».

El año pasado, el teléfono 016 recibió 81.992 llamadas, la cifra más alta desde la puesta en marcha del servicio, en septiembre de 2007. Más del 70% de estas comunicaciones fueron realizadas por la propia mujer amenazada; una de cada cuatro, por familiares o allegados, y apenas un 2,7% del total por otras personas, lo que pone de manifiesto que la sociedad es renuente a percibir o afrontar estos abusos. La estadística muestra algunas curiosidades, como que el lunes es el día en que más llamadas se atienden, y el sábado y el domingo los que menos; que el mayor pico se produce al mediodía, o que los meses en que más consultas se registran son los de otoño.

Un cerco de solidaridad

Aunque la campaña ‘Pregunta por Ángela’ es modesta y voluntariosa, de alcance puntual y limitada a los bares, la magistrada granadina Inmaculada Montalbán, que presidió el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género entre 2008 y 2013, la considera «una buena iniciativa. Este tipo de campañas preventivas que intentan evitar formas de acoso o agresión son necesarias y útiles –alaba–. Hay que insistir en la línea preventiva: las actuaciones que crean un cerco de solidaridad en torno a las mujeres, ya sea en sus espacios profesionales o de ocio, son siempre positivas».

En su opinión, la sociedad española ha dado un gran paso en los últimos años para identificar la violencia contra las mujeres y, en general, decir no al machismo. «Nos enfrentamos a comportamientos heredados a lo largo de siglos y que responden a una desigualdad histórica que ha determinado una posición de autoridad y poder del ámbito masculino frente a la mujer. Todavía hoy persisten diversas formas de resistencia a que las mujeres ejerzan sus derechos. Indudablemente, los estereotipos sexistas se mantienen y siguen circulando, incluso en ámbitos que deberían estar muy controlados, como las escuelas e institutos. Por eso es tan importante intervenir en el aprendizaje de nuestros jóvenes para detener esa socialización desigualitaria, que responde a intereses patriarcales. El reto está en la educación, intentar que en las escuelas se conozca cuál es la causa última de la violencia de género. Que no son los celos, ni el alcohol, ni las drogas, sino la desigualdad y el afán de dominio del agresor».

Muchas españolas en riesgo potencial de ser maltratadas –10.887, según el recuento correspondiente al pasado año– reciben una protección más tangible que la que brinda el 016 y más profesional que la que ofrecen los camareros ingleses a sus parroquianas en apuros. Se encarga de prestarla Atenpro, servicio gestionado por la Cruz Roja, a través de un teléfono de asistencia dotado de una aplicación telemática que tiene a estas mujeres permanentemente localizadas y capacitadas para pedir socorro. En realidad, apenas el 1% de las llamadas enviadas son de prealarma o peligro; la inmensa mayoría demandan apoyo, acompañamiento o consejos. María Abengózar, su coordinadora, se suma al aplauso general a la iniciativa de los hosteleros británicos. «Cualquier acción encaminada a proteger a las mujeres en situación de riesgo me parece bien, otra cosa es que se quede solo en eso. Campañas como ‘Pregunta por Ángela’ pueden ayudar a sensibilizar a la sociedad», valora. «En España, los mayores avances contra la violencia de género se están dando precisamente desde el lado del apoyo a las víctimas y la sensibilización social de que esto es un problema que nos atañe a todos». Y a todas: los datos dejan claro que las afectadas proceden de las más diversas clases sociales, edades, formación académica, estado civil y número de hijos.  Todas preguntan por Ángela.