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6 remedios caseros que creías que eran buenos (y no lo son)

6 remedios caseros que te contaron y que nunca deberías hacer
  • Echar la cabeza hacia atrás para frenar la hemorragia nasal y otras creencias que no son nada apropiadas para evitar males

En muchas ocasiones tirar de los ‘remedios de la abuela’ puede producir un efecto contrario al que buscamos y lograr que en vez de aliviar los dolores o sufrimientos que padecemos aumente nuestro malestar y las consecuencias se agraven. Así el remedio habrá sido peor que la enfermedad. Proponemos una lista de soluciones tradicionales que debes intentar evitar para solventar correctamente tus dolencias o las de alguien cercano.

1. Uso de aceites como laxante para bebés

Normalmente cuando el bebé sufre un ‘empacho’ o un estreñimiento las madres y abuelas más tradicionales les proporcionan unas gotitas de aceite para intentar que actúe de laxante. No deberían ya que son sustancias bronco aspiradas que pueden dañar la función pulmonar que no se encuentra desarrollada por completo.

2. Leche contra la acidez de estómago

La leche es un alimento poco ácido y al beberla fría produce una sensación de alivio que en realidad es engañosa porque el calcio que contiene estimula aún más la secreción de jugos gástricos y terminar causando un ‘efecto rebote’.

3. Chupar el veneno de un mordisco de serpiente

Ejecutar esta técnica no produce ningún beneficio sobre el afectado. No ayuda y solamente retrasa la actuación médica. Además, así, contaminamos la herida y es muy probable que se dañen nervios y vasos sanguíneos. En estos casos, lo más apropiado es acudir al médico a la mayor rapidez posible.

4. Extender mantequilla sobre una quemadura

Puede que la mantequilla produzca una sensación de alivio en la zona de la quemadura pero no va a hacer nada más productivo. Cuando nos quemamos hay que limpiar siempre muy escrupulosamente la zona herida y la mantequilla no es producto muy limpio, por lo que su aplicación resultaría contra producente.

5. Colocar un bistec sobre el ojo morado

En toda película que se precie cuando uno recibe un puñetazo a la siguiente escena hay que ponerle un bistec en el ojo. Todo muy cinéfilo, pero muy poco productivo para la zona dañada del protagonista. La grasa del bistec puede acabar entrando en el ojo y causando una inflamación mayor. Es mucho más recomendable colocar hielo envuelto en una toalla sobre la zona afectada. La inflamación bajará, pero del moratón no nos libra nadie.

6. Echar la cabeza hacia atrás para frenar la hemorragia nasal

Cuando sufrimos una hemorragia nasal no debemos echar la cabeza hacia atrás para intentar cortarla. Esta práctica puede hacer que la sangre inunde los pulmones o que entre al estómago y vomites. Lo más adecuado es apretar en la zona blanda de la nariz por debajo del tabique nasal.