Ideal

Si quieres adelgazar, haz deporte antes de desayunar

  • Hacer ejercicio a primera hora acelera el metabolismo, no sólo el tiempo que dura el entrenamiento, sino también durante muchas horas después del final del esfuerzo

El ejercicio físico tiene beneficios siempre, pero los resultados pueden ser diferentes según el momento del día que elijamos. Los expertos están de acuerdo en que si lo que queremos es adelgazar lo mejor es ejercitarse por las mañanas. «Hacer deporte a primera hora y en ayunas quema más grasa», explica Iñigo Álvarez, titulado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Si nuestro objetivo es bajar de peso y acabamos de iniciar un plan de entrenamiento, «lo más aconsejable a esa hora de mañana es realizar ejercicios de larga duración e intensidad media como andar rápido, correr suave...)», añade el preparador físico vizcaíno.

Hacer deporte por las mañanas acelera el metabolismo, no sólo el tiempo que dura el entrenamiento, sino también durante muchas horas después del final del esfuerzo, lo que permite quemar más calorías a lo largo del día. Otra ventaja de empezar la jornada de forma activa es que se liberan hormonas, la endorfina, que se conoce como la hormona del buen humor, y nos permite enfrentar la jornada con un buen estado anímico y más vitalidad.

Pero no todos son beneficios si elegimos la primera hora de la mañana para ejercitarnos. «También puedes perder músculo», advierte Íñigo Álvarez. La razón es que si haces ejercicio antes del desayuno, se puede quemar como fuente de energía, además de grasas, tejido muscular. Además, durante el primer par de horas después de despertarte, los niveles de energía son bajos y los músculos están generalmente fríos y más duros. Ambos factores incrementan el riesgo de fatiga y lesiones. Por ese motivo es vital calentar los músculos antes de empezar. Hay otra pega: ejercitarse antes del desayuno también puede aumentar la sensación de hambre. «Si la persona es sedentaria puede tener ansiedad o ganas de comer después del ejercicio por lo tanto sería contraproducente», puntualiza Íñigo Álvarez.

En el caso de que elijamos hacer deporte a la hora de comer, el cuerpo ha calentado, los músculos están más fuertes, se reduce el riesgo de lesiones y hay más probabilidades de lograr los mejores efectos del entrenamiento. También se ha demostrado que hacer ejercicio durante las horas tempranas de la tarde permite reducir el apetito. El deseo de picar es menor. Si lo que queremos es trabajar la fuerza y la resistencia, lo más aconsejable es entrenar al final de la tarde (entre las cuatro y las siete). Entonces otra vez se activa el metabolismo, el corazón comienza a bombear más sangre, los niveles de hormonas se estabilizan, los músculos reactivan su fuerza y aumenta la resistencia.

Al final del día

El deporte al final del día permite eliminar estrés, relajarse y asegura una noche de sueño reparador. Sin embargo, si se exagera la intensidad de entrenamiento puede causar el efecto contrario y provocar problemas para conciliar el sueño.

Tan importante como elegir la hora es cuidar la alimentación cuando se va a hacer deporte. Según un estudio realizado por el Instituto Australiano del Deporte, «si entrenas por la mañana temprano, debes optar por un refrigerio alrededor de una hora antes del ejercicio. Por ejemplo, una fruta o una barra de cereal en el camino al entrenamiento junto con algo de líquido como un vaso de leche o zumo». Después de hacer ejercicio «hay que recuperar tomando hidratos de carbono simples como fruta y proteínas durante la media hora después», detalla el preparador físico vizcaíno. Y a la hora de comer, lo mejor es tomar un menú completo «sobre todo con un buen aporte de hidratos de carbono y de proteínas y grasas saludables».

Temas