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La lucha de unos padres españoles para evitar más muertes de niños como la de su hijo

La lucha de unos padres españoles para evitar más muertes de niños como la de su hijo
  • Esta pareja ha iniciado una campaña para exigir al Gobierno que las sillas a contramarcha sean obligatorias hasta los cuatro años

La mayoría de las personas piensa que las sillitas para bebés son completamente seguras y que la mejor manera de colocarlas en el coche es en el sentido de la marcha. No obstante, los expertos afirman que la posición adecuada es la contraria a la marcha. “los sistemas que se colocan en esta dirección son mucho más seguros, puesto que en caso de frenazo o alcance, el propio respaldo de la silla hace de freno para la cabeza del pequeño”, explica la experta Cristina Barroso.

Al parecer, en el caso de que se produzca un frenazo, la cabeza del bebé sale despedida porque no está sujeta nada más que por el cuello, que es prácticamente cartílago. Si éste no aguanta el impacto, acaba por romperse. Esto, precisamente, fue lo que le ocurrió al bebé de Fernando y Elena, una pareja que perdió a su hijo en un accidente automovilístico.

“Gabriel y yo volvíamos del colegio. Él tenía dos años y medio. En una curva, un coche nos embistió. Pude ver cómo el golpe hacía que mi hijo pareciera uno de esos muñecos que vemos en los test de conducción. Sufrió una decapitación interna, una luxación completa de la primera vértebra cervical que provoca la separación de cráneo y columna vertebral. Logré reanimarle y salvarle la vida en ese momento, pero siete meses después, y tras una épica batalla, no pudo aguantar...”, narra este padre destrozado.

Así deberían ir los niños de menos de 4 años.

Así deberían ir los niños de menos de 4 años.

Antes de este desgraciado accidente, Fernando narraba la vida de su hijo en una página de Facebook llamada “Gabriel el vikingo y la leyenda de la ola verde”. Después de la muerte del pequeño, su padre decidió seguir usando esta especie de diario en su particular lucha por la difusión de información, para evitar la muerte de otros niños y reclamar la fabricación de sillitas que se coloquen en el sentido contrario a la marcha. Y abrió una petición en Change.org.

De esta forma, esta pareja ha iniciado una campaña para exigir al Gobierno que las sillas a contramarcha sean obligatorias hasta los cuatro años. “No es casualidad que el año pasado en Noruega, donde los niños viajan a contramarcha hasta los cuatro años, no se produjera ninguna muerte de un menor de esa edad en sus carreteras”, dicen Fernando y Elena.