Ideal

¿Cuál es el desayuno ideal?

  • Un experto clama contra los desayunos infantiles de cereales fortificados con vitaminas innecesarias y llenos de azúcar, los lácteos y zumos suplementados

«El desayuno es la comida más importante del día». «Saltarse el desayuno engorda». «Un niño que desayuna poco no rinde en el colegio». «¡Hay que iniciar el día con energía!». Detrás de estos mantras que últimamente repetimos hasta la saciedad no existe base científica alguna, asegura el divulgador Luis Jiménez, y sí unas multinacionales de la comida procesada que hacen su agosto cada día a primera hora de la mañana.

Jiménez, con el aval de cientos de estudios en la mano, clama contra los desayunos infantiles de cereales fortificados con vitaminas innecesarias y llenos de azúcar, los lácteos y zumos suplementados y generosamente azucarados, las galletas con minerales y miel que les aportarán micronutrientes y una energía que no necesitan junto a gran cantidad de almidones y azúcares añadidos... «mientras se mantienen alejados de las cinco raciones de frutas y hortalizas diarias recomendadas».

Entonces, ¿cuál es el desayuno ideal? Luis Jiménez lo tiene muy claro: no existe. «El desayuno es una comida como cualquier otra. Puedes desayunar legumbres, ensaladas, pescado o lo que te apetezca. Si el producto es sano, será un buen desayuno». Él anima a sus hijas a seguir su ejemplo y sustituir las galletas por un revuelto de huevos. ¿Huevos? –se preguntarán–. ¡Con todo el colesterol que tienen! Otra gran mentira, responde él: el colesterol de estos alimentos no suele influir en el colesterol en sangre porque el organismo lo sintetiza para nutrir las membranas celulares. «Incluso el propio colesterol en sangre es un indicador más entre muchos otros, cuya capacidad predictiva de riesgo coronario es limitada. Es más importante si fumas o no, si haces ejercicio, que si tienes el nivel de colesterol por encima de determinados parámetros».