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Rezos, piercings y purificación

Rezos, piercings y purificación
  • La comunidad china mortifica su propia carne, para purificarse

Abstinencia y dolor como terapia

Hay quien piensa que ser vegetariano es una renuncia a los placeres de la carne. En la isla tailandesa de Phuket es mucho más. Allí, la comunidad china mortifica esa carne, su propia carne, para purificarse. Con la llegada de la novena luna del calendario chino, los devotos de los Nueve Dioses Emperadores relajan sus mejillas al tiempo que afilan cuchillos, espadas, agujas, pistolas y todo aquello con lo que perforarán sus rostros para limpiar su alma. Es otra forma de reconocer al dolor su carácter liberador.

Son diez días en los que no hay carne, ni sexo, ni alcohol. La isla se llena de turistas que ‘afilan’ sus cámaras para capturar las impactantes imágenes. En los últimos años, los jóvenes han incorporado nuevos retos que incluyen hasta manillares de moto que cruzan sus pómulos. Para ellos es un honor ser elegidos en un proceso de selección que no todos superan. Después, curarán sus heridas con aceite bendecido y símbolos religiosos. Embarazadas, menstruantes y enlutadas deben abstenerse.

Un resumen de la religiosidad asiática

¿Les duele mucho? Es la primera pregunta que se hacen los miles de curiosos que se acercan estupefactos a esta procesión del dolor. En los templos de la zona se funden ritos y tradiciones taoístas, confucionistas y budistas entre las que se incluye la búsqueda del trance que aísle al cerebro de la tortura del cuerpo. Tambores y salmos ayudan a crear un ambiente que suele ahorrarse el trabajo de las emergencias.

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