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'Mis cojones 33', ¿cuál es el origen de este curioso insulto?

'Mis cojones 33', ¿cuál es el origen de este curioso insulto?
/ Latostadora.com
  • Existen tres teorías sobre esta expresión que, al parecer, tiene su fuentes en la edad de Cristo cuando fue crucificado

Existen insultos para todos los gustos, pero muchos de ellos los pronunciamos a menudo sin tener ni idea de cuál es su significado y su origen. Es el caso de “mis cojones 33”, un insulto que, una vez pronunciado, deja al interlocutor completamente confuso. Existen tres teorías sobre esta expresión que, al parecer, tiene su origen en la edad de Cristo cuando fue crucificado.

La primera de esas tres teorías tiene que ver con los masones, de los que se dice que, en una reunión clandestina celebrada en Salamanca en 1933, el aprendiz Hipólito Yrigoyen, quien iba a someterse a su bautismo iniciático, le dijo al maestro William Cooke: “Maestro, necesito ir al baño de inmediato, que me he zampado cocido y se me atraganta la butifarra por el recto”. A lo que el maestro respondió: “¿Butifarra? ¿Del Vallés? ¡Mis cojones 33!”.

La segunda teoría se remonta al año 1833, cuando una balsa que navegaba por el Río de la Plata, en Uruguay. Al ver su batallón diezmado a 33, después de que cayeran hombres y sacerdotes por la borda, el gran prócer Artigas soltó: “mis cojones, tenemos que hacer la Revolución y con este tiempo de mierda, ya solo somos treinta y tres”.

Por último, la tercera historia cuenta que una mañana, Nelson Almeida se aburría en el autobús y dibujó sus testículos en una libreta como si fueran un corazón invertido. Satisfecho tras comprobar el arte que desprendía su obra, la fotocopió y metió las copias en un maletín de cuero con el tóner aún fresco. Esto propició que la imagen se desfigurara convirtiéndose en un 33.

En cuanto a los usos, tiene múltiples posibilidades, entre las que se encuentran la despectiva, la amigable o la sorpresiva.