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El rey de los supermercados italianos veta en su testamento a Mercadona

El rey de los supermercados italianos veta en su testamento a Mercadona
  • Caprotti, fundador de la cadena Esselunga, deja por escrito la prohibición de que sus establecimientos se integren en la compañía de Juan Roig

Bernardo Caprotti, el rey italiano de supermercados que falleció la semana pasada tras iniciar las negociaciones de venta de su cadena Esselunga, dejó claro en su testamento que quiere vender su empresa a la cadena holandesa Ahold.

En el testamento, publicada por periódicos italianos este viernes Caprotti escribió que Ahold sería el socio ideal para Esselunga, una cadena co-fundada por Caprotti en 1957 y ahora la cuarta mayor cadena de supermercados de Italia. Caprotti, que entregó el control de la empresa a su segunda esposa y su hija con su fallecimiento a los 90 años, enumeró en su testamento algunos posibles licitadores menos deseables, como el grupo de distribución español Mercadona. "En caso de que el contexto muy sombrío en Italia mejore, sería necesario encontrar un socio internacional. Ahold sería ideal. Mercadona no tanto," escribió Caprotti, de acuerdo con las copias de la testamento publicado en los diarios. Fuentes cercanas a la familia dijeron que las copias eran auténticas. En los últimos meses, Caprotti había iniciado negociaciones con fondos de capital privado para vender su grupo por hasta 6.000 millones de euros, dijeron fuentes. El grupo da empleo a 22.000 personas y generó el año pasado unos ingresos de 7.300 millones de euros.

El holding de la familia dijo después de la muerte de Caprotti que no iba a seguir adelante con la venta por el momento. En el testamento, Caprotti dijo que se había convertido en una carga para la familia el poseer y gestionar el negocio como un distribuidor doméstico, advirtiendo de que Esselunga corría peligro.

También advirtió contra la amenaza de una adquisición por parte del grupo italiano de supermercados cooperativos Coop. Caprotti había acusado repetidamente a Coop de tratar de bloquear la expansión de Esselunga gracias a sus relaciones con políticos de centro-izquierda. Al ser preguntado por la última voluntad de Caprotti, el portavoz de Ahold, Ellen van Ginkel, no quiso hacer comentarios.

El operador holandés de supermercados acaba de completar la compra de su rival belga Delhaize.

Caprotti dejó a su segunda esposa y su hija con una participación conjunta de alrededor del 70 por ciento en el holding que controla el grupo. Los dos hijos de Caprotti de su primer matrimonio, con los que se había enfrentado n una disputa legal acerca de la propiedad del grupo, tendrán una participación conjunta de alrededor del 30 por ciento.