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Los chinos de 'MasterChef' se enamoran de España

Los chinos de 'MasterChef' se enamoran de España
  • Una bodega de vino navarra se convierte en escenario de la final de la versión china del concurso televisivo, con una audiencia de 300 millones de espectadores

Ni la muy fotogénica campiña de la Toscana ni los coquetos ‘châteaux’ bordeleses. Lo que podrán contemplar el próximo mes los 300 millones de espectadores de la versión china del concurso ‘MasterChef’ es el primoroso paisaje de Etxauri, una pequeña población a diez minutos de Pamplona en la que hoy se rodará la final del programa. El equipo de producción ha tomado desde hace unos días posesión del edificio de piedra que ocupa la bodega Otazu para preparar los detalles de la grabación. «Llevamos unos días de ajetreo, pero hasta ahora todo va muy bien y estamos encantados con ellos», sonríe de oreja a oreja Guillermo Penso, director general de las bodegas.

Que una televisión china escoja Navarra para el desenlace de uno de los platos fuertes de su programación no es algo muy previsible, máxime cuando las finales de las dos anteriores ediciones se habían grabado en lugares como Tailandia y Dubai. «Todo es por ‘culpa’ del vino», guiña el responsable de bodegas Otazu. El dueño del canal Guangdong, propietario de los derechos de ‘MasterChef’ en China, es un empresario educado en Europa al que le entusiasma el vino. Lang King Ming, que así se llama el magnate, tomó contacto con los caldos navarros en su país natal. «Nuestro distribuidor en China coincidió con él en una fiesta en Hong Kong y se entusiasmó por nuestro vino. Se interesó por la historia de la bodega, nos hizo un pedido y le invitamos a que nos visitase».

King Ming aprovechó que el pasado agosto celebraba su 80 cumpleaños para acercarse hasta Navarra acompañado de familiares y colaboradores. Al empresario, propietario de un conglomerado de compañías de comunicación del que el canal televisivo es solo una pequeña parte, le impresionó la bodega y todo lo que hay a su alrededor. Además de hacer vino, Otazu puede presumir de un patrimonio que está al alcance de pocas bodegas. La sede está en un palacete de piedra del siglo XVI que tiene a su alrededor una ermita románica del siglo XII y una casa torre del XIV. El antiguo señorío se ubica en un enclave privilegiado a orillas del río Arga que está protegido de las temperaturas extremas por las dos alturas que lo rodean: la peña de Etxauri y la sierra del Perdón. Ese microclima hace posible que sea la bodega más septentrional de España en la que se hace vino tinto.

Flechazo

El magnate chino aprovechó su estancia en Otazu para hacer su propio vino mezclando caldos procedentes de diferentes varietales y viñedos. Llenó una barrica bordelesa y se la llevó de vuelta a su país para agasajar a los invitados de la fiesta que dio en Hong Kong con motivo de su 80 aniversario. «Embotelló con el contenido de la barrica 238 botellas –exigió que la cifra acabara en ocho, ya que es el número de la suerte para los chinos– y las repartió entre sus amigos». El flechazo que experimentó por Navarra le llevó a plantear a su canal que la final del concurso ‘MasterChef’ se celebrase en Etxauri. Donde hay patrón no manda marinero, así que un equipo de 25 especialistas llegó la semana pasada a la bodega para empezar a preparar el escenario. Les acompaña el propio King Ming, que además de ser jurado ha insistido para que en el menú de la final se incluya un plato cocinado con vino tinto.

Los concursantes deberán apañarse con ingredientes navarros. Los tres finalistas acudieron ayer a un hipermercado de Pamplona para abastecer sus despensas antes de la final de hoy. Les ayudó el cocinero local Javier Górriz, que les guió con mano maestra por unas estanterías repletas de exquisiteces con las que los chinos no están familiarizados. Los candidatos deberán preparar un menú compuesto por un entrante, una sopa y un plato principal. Ninguno ha adelantado sus planes, pero no sería extraño que alguien alumbrase un plato de fusión que podría llamarse ajoarriero tres delicias o menestra chop suey.

A la final, que se emitirá el próximo mes en la televisión china, se le calcula una audiencia de unos 300 millones de espectadores, cien veces más que la que llegó a tener la franquicia española del programa. El canal de King Ming está preparando además varios documentales relacionados con Navarra para divulgarlos en horario de máxima audiencia. Uno se centrará en Pamplona y otro en la bodega Otazu. Está claro que el Viejo Reino se ha hecho un hueco en el corazón del empresario. Falta saber si es capaz de transmitir el sentimiento a sus compatriotas. Puede que los Sanfermines del futuro terminen siendo protagonizados por mozos chinos.