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Christina Fisher abraza a su hija biológica, que padece una anomalía congénita. :: reuters
Christina Fisher abraza a su hija biológica, que padece una anomalía congénita. :: reuters

La pequeña Abigail regresa a casa

  • Su madre biológica la acoge tras ser rechazada por sus padres adoptivos a causa de sus malformaciones

El futuro de Abigail Lynn se escribió antes de que naciera, cuando aún se encontraba dentro del útero materno. Tendría unos padres adoptivos con posibles y viviría con ellos en una bonita casa del estado de Georgia, en Estados Unidos. Así lo dispuso, muy a su pesar, Christina Fisher, una mujer norteamericana de 36 años, sin recursos y madre de otra niña, quien, al saberse de nuevo embarazada, pensó en buscar una salida próspera para el hijo que venía. Obligada a vivir en un aparcamiento para caravanas en Florida debido a su dramática situación económica, decidió durante su gestación que a la nueva vida en camino le buscaría un hogar confortable. Y lo encontró. O eso parecía. Cuando llegó el día del parto, el pasado 11 de enero, la pareja que iba a hacerse con su custodia y tutela local, la que iba a acogerla como a una verdadera hija, cambió drásticamente de opinión al conocerla. «Qué deforme es», acertó a decir la madre adoptiva con la decepción dibujada en el rostro. Christina nunca más la volvió a ver. Tampoco a su marido.

Abigail Lynn está aquejada por el síndrome de Treacher Collins, una anomalía congénita que no fue detectada en ninguna de las pruebas prenatales a las que se sometió Christina y que se caracteriza por la deformación que produce en la cara y el cráneo. En este caso, en concreto, las malformaciones afectan a la mandíbula, los pómulos y las orejas. Ese fue justamente el motivo de la espantada de la mujer adoptante, que la abandonó en el hospital donde nació alegando que no era el bebé que esperaba. La madre biológica, que meses antes accedió a cederla porque no podía permitirse criar a una segunda hija sola, decidió entonces hacerse cargo de Abigail, quien pese a su enfermedad puede llevar una vida normal.

«No estaba preparada para cuidarla, pero ahora no puedo imaginar la vida sin ella y mi otra hija», admite su madre, quien recauda fondos para el cuidado de la niña a través de la página web https://www.gofundme. com/s7ta99dg