Ideal

Estas chicas son una joya

Estas chicas son una joya

  • Se mueven en los ambientes más selectos. Jóvenes de la alta sociedad internacional con influencia mediática y poder económico se lanzan al mercado de la joyería

Sostiene Bar Refaeli, la espectacular modelo israelí, que ser una persona conocida proporciona grandes ventajas. «Tienes voz y a la gente le importa lo que dices y lo que piensas. Así que, si haces algo bueno, aquellos que se fijan en ti pueden tomar ejemplo y seguir tus pasos», esgrime. Si en la vida en general toda ayuda es poca, en el mundo de la moda las influencias y caras famosas se pagan a precio de oro. Son el salvoconducto seguro para la promoción inmediata, que no necesariamente el éxito. Pero a la larga no hay firma relevante que se resista a echar mano en alguna ocasión del poder de las 'socialités', 'celebrities' o 'it girls'. Lo mismo da. A este grupo pertenecen mujeres cuya sola presencia despierta una tremenda expectación mediática. Su desahogada situación económica les permite, además, implicarse en proyectos económicos de enorme envergadura sin poner en peligro sus finanzas.

Que se lo pregunten si no a Sabine Ghanem, a Noor Fares (Líbano, 1986), íntima amiga de Tatiana Santo Domingo, la nuera de Carolina de Mónaco, o a las más conocidas Eugenie Niarchos (Nueva York, 1986) o Bianca Brandolini D'Adda (París, 1987), habituales de las fiestas internacionales más exclusivas y protagonistas de las páginas de las revistas de moda y del corazón. Ninguna, evidentemente, tiene problemas para llegar a fin de mes. Podrían entregarse a un mundo de lujos, ya que sus vidas transcurren en los ambientes más selectos. La ginebrina Ghanem, hija de una decoradora egipcia y de un financiero libanés, pasó su adolescencia entre Beirut y el sur de Francia y actualmente reside en una mansión de Londres con su marido, un nieto del magnate petrolero Sir John Paul Getty. Fares, perteneciente a una acaudalada familia, es hija del exviceprimer ministro del Líbano y multiplicó su fortuna tras casarse el año pasado en una ceremonia pródiga en fastos con el empresario Alexandre Al Khawam.

El apellido Niarchos es la mejor tarjeta de presentación de Eugenie, la mejor amiga de Carlota Casiraghi y enemiga declarada de Athina Onassis. El mismo cuento se podría aplicar Brandolini, perteneciente a una de las familias aristocráticas más importantes de Italia. Exnovia de Lapo Elkann -heredero del imperio automovilístico Fiat-, se pasa la vida en yates de lujo y como invitada en bodas de postín. Este póquer de pijas se ha lanzado a la aventura de hacerse un nombre en el exclusivo mundo de la joyería.

«Yo podría haber hecho muchas cosas, siempre que estuvieran envueltas en un proceso creativo», destaca Ghanem, que diseñó una línea propia al poco de graduarse en el Instituto Gemológico de América. Encuentra inspiración en relicarios medievales y lanzó su primera colección -Relic- en 2012. Le gusta tomar «detalles del pasado» y reinterpretarlos de una manera moderna para moldear piezas de estilo clásico y atemporal que «podrían haber pasado de madres a hijas», reflexiona. Sus piezas recogen la fascinación que siente por la «grandiosidad» del teatro: «No puedo evitar soñar cuando escucho a Maria Callas», reflexiona esta artista que trabaja en su taller con los materiales más codiciados: oro blanco y rosa, zafiros amarillos y tsavoritas verdes. Cuenta que el secreto para moverse en una profesión «tan competitiva» consiste en centrarse en el camino «y ponerse a trabajar».

Religiones y reptiles

Noor Fares completó el año pasado un máster en la prestigiosa Central Saint Martins de Londres. Sus creaciones destilan un aire misterioso y tenebroso. Bebe de distintos símbolos religiosos y se la conoce por sus coloristas ángeles, amuletos y geometría sagrada que moldea a través de tubos de oro y cristal, piedra luna e ilusiones ópticas: «Me encanta aprender de diferentes prácticas espirituales», justifica esta apasionada de las piedras preciosas. Hoy es la joyera por excelencia de la alta sociedad. «Me fascina la importancia que la joyería tiene en cada cultura. Me encanta la idea de que se convierta en una herencia familiar, en algo tan especial que pase de generación en generación. Y también la relación tan íntima que se establece entre ésta y el cuerpo, el apego que puede generar», argumenta.

Antes de lanzar su propia marca -Venyx-, Eugenie Niarchos creó una línea para Azzaro, basada en la ciencia ficción, la naturaleza y el retrofuturismo. «Todo comenzó con una idea que rondaba en mi cabeza: hacer un anillo de cocodrilo». Sus diseños dan miedo y evocan en muchos casos las pieles de reptiles. «Disfruto mirando bichos en el National Geographic», señala esta artesana cuya primera colección le llevó más tiempo del previsto. «Pensé que me arrepentiría de no hacerla. La joyería actual es reincidente en sus diseños y no quería limitarme a hacer algo para llevar y olvidar, así que miré al pasado, pero también más allá de los límites convencionales. Realmente, quise construir una marca que representara al universo, pero que fuera un mundo dentro de sí mismo», expresa.

Bianca Brandolini D'Adda, hija de la condesa Georgina -vieja musa de Valentino- se crió en la misma calle parisina que Eugenie Niarchos. Ha mamado también la moda desde pequeña: Dolce&Gabbana la fichó como imagen, ha trabajado para Giambattista Valli, uno de los mejores exponentes de la alta costura, y ha codiseñado una línea de trajes de baño para Osklen. «Mi gran inspiración es mi abuela. Siempre ha ido elegante y cómoda al mismo tiempo», defiende esta 'celebritie' a la que le seduce la idea de «tener muchos hijos, y muchos años después celebrar la boda. Me parece muy romántica la idea de concluir una relación con un enlace». Mientras llega ese momento, ha colaborado con el brasileño Amsterdam Sauer. «La conexión fue inmediata», reconoce tras crear joyas relacionadas con el mar y las perlas.