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Las cosas más sorprendentes que pueden pasar en un hotel

Las cosas más sorprendentes que pueden pasar en un hotel
  • Clientes caprichosos, otros inseparables de sus mascotas y algunos atemorizados completan el anecdotario de los trabajadores de la compañía hotelera

La mayoría de las veces viajar implica pasar unas agradables noches de hotel, visitar un lugar donde se puede descansar de forma plácida y desconectar de la rutina diaria; o bien otra mucho más sencilla en la que la cama está hecha, la habitación limpia y la comida servida.

Sin embargo, la alta afluencia de turistas, que en España supera los 7,5 millones en el primer trimestre (un 15% más), deja también algunas anécdotas dignas de mención. Los directores, conserjes y cada uno de los empleados de un hotel, quieren convertir la estancia del cliente en una experiencia inmejorable, pero cuando se reciben más de mil visitantes en un día, el número de extraños objetos aparecidos en las habitaciones, las cuanto menos curiosas costumbres de algunos huéspedes y las historias más inverosímiles jamás contadas se multiplican. Hoteles Center, una importante cadena hotelera en España y Andalucía, elabora este particular ranking.

Caras ilustres y clientes de lo más enamoradizos

En los hoteles suelen alojarse personajes famosos que caminan por los pasillos intentando confundirse con el resto de los huéspedes. Pero cuando hablamos del Rey Emérito Juan Carlos I, el actual presidente en funciones Mariano Rajoy, la tripulación del Air Force One o el ex presidente Clinton, la cosa se complica. Sin desvelar demasiado, sí podemos asegurar que todos ellos tienen algo en común: les encanta degustar los típicos platos de la zona que visitan. Entre sus preferencias: los huevos rotos o, ¡sorpresa!, las alcachofas.

Y aunque menos conocidos, algunos de los clientes de Hoteles Center se muestran de lo más enamoradizos. No sabemos si con los servicios ofrecidos por el establecimiento o con el propio personal. A veces, son tan originales que demuestran su amor poniendo cadenas de post-it en la habitación con mensajes como “Me gustas tú”. Y si los hay que enriquecen las habitaciones, otros se quedan tan ‘colgados de sus lámparas’ que deciden llevarse parte de la iluminación. Las bombillas del hotel son, de hecho, uno de los objetos que más suelen desaparecer de las habitaciones. ¿Adivinas por qué?

Rodajes de películas y objetos de deseo

El Hotel Casa Fuster ha sido el escenario de la película de Woody Allen Vicky Cristina Barcelona. El oscarizado director y actor se enamoró del establecimiento hasta tal punto, que en diferentes ocasiones ha ofrecido conciertos improvisados de saxofón en el Jazz Club del hotel ante la sorpresa de clientes y turistas.

Pero no es el único conocido actor que ha pasado por algunos de los hoteles de la cadena, también lo han hecho otros como Russell Crowe o los protagonistas de series tan conocidas como Juego de Tronos o Sexo en Nueva York. No todos los días uno puede contar que se ha cruzado con un Lannister en la recepción del hotel.

El mobiliario de los hoteles, escogido con esmero, también constituye un objeto de deseo. En el caso de Casa Fuster, además de los Mini Cabrio que el establecimiento pone a disposición de los huéspedes, los clientes suelen acercarse a la recepción para preguntar si pueden adquirir, como recuerdo, las sillas de Gaudí que ocupan el hall del hotel.

La familia también se hace en el hotel

Los hoteles también reciben la visita de clientes habituales, que una vez conocen el establecimiento, deciden convertirlo en su punto de referencia habitual. Según el propio personal, estos clientes acaban formando parte de la cadena y llegan a sentirse tan cómodos, que actúan como si estuvieran en su casa.

El Hotel Badajoz Center, sin ir más lejos, recuerda con cariño a un cliente que vivió durante más de dos años en el establecimiento y decidió poner a su gusto la habitación, instalando, incluso, televisión por cable. Orientar la cama al este para que fluya el Feng Shui o solicitar limpiezas espirituales de la habitación son otras de las sorpresas con las que ha tenido que lidiar el personal del hotel.

Animales de compañía y otras anécdotas

Los ocho hoteles de la cadena coinciden en contar anécdotas similares cuando se habla, por ejemplo, de compartir habitación: “Pese a que no están permitidos los animales, muchos clientes quieren pasar sus vacaciones con perritos que intentan introducir en bolsos o maletas de forma disimulada”.

Supersticiosos también los hay y, de hecho, son muchos los clientes que se niegan a dormir en la habitación número 13. Algo que ha tenido consecuencias y es que muchos establecimientos deciden simplemente prescindir de esta habitación. ¿Y lo de meterse en la piscina fuera del horario de apertura? El personal del hotel ya es experto en abordar este tipo de situaciones.

Por lo general, los clientes encuentran en estos establecimientos una segunda casa, y ese es el objetivo de cualquier hotel. Aunque, para la historia de la cadena, siempre quedarán estas curiosas anécdotas…