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¿Es bueno poner paga semanal a los niños?

¿Es bueno poner paga semanal a los niños?
  • Expertos resaltan la posibilidad que se abre a los chavales de administrar su propio dinero pero advierten de efectos no tan positivos

La costumbre de poner una paga semanal a los más pequeños se está recuperando en muchas familias. Los expertos dicen que es positiva pero también hacen advertencias. Uno de los principales dilemas con el que se encuentran muchos padres es cuándo empezar a dar la paga y cuánto asignarles.

En su libro ‘Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años)’, la psicóloga infantil Silvia Álava establece consejos como poner una cuantía fija cuando se acerca la adolescencia, y darla siempre y cuando el chaval cumpla con sus obligaciones diarias.

Según Álava, lo importante para los hijos no es tanto la recompensa económica sino el refuerzo positivo que reciben de sus padres que también deben detenerse en la medida de sus posibilidades a hacer actividades con ellos.

No hay que pagarles por cada cosa que hacen bien, indica la experta, sino que hay que hacerles comprender que tienen obligaciones y deberes por los que recibirán una aprobación que tiene además recompensa económica. Otra cuestión es cuánto se debe dar de paga.

Hay que fijarse en las necesidades de los chavales según la edad que tengan e intentar otorgarles una cantidad en función de sus necesidades. Los jóvenes con demasiado dinero son más propensos a meterse en líos.

La cuantía fija es esencial cuando están en la adolescencia porque así se les ayuda a administrar el dinero. No se puede ir a demanda de lo que ellos creen que necesitan, pues no es positivo enseñarles a vivir por encima de sus posibilidades.

Con los niños rebeldes no se puede pretender que el dinero les motive porque el incentivo es solo pasajero. Hay que ir con ellos un poco más allá, estar encima de sus preocupaciones y hacerles comprender que, por ejemplo, hacer la cama o ayudar en las tareas domésticas es necesario para llevar una vida feliz.

Es ahí donde hay que implicarse con los hijos más allá del dinero y tratar de hacer actividades con ellos que les puedan interesar, abriéndoles también nuevas aficiones, como pueden ser los deportes, la lectura, el cine o los videojuegos.