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25.000 euros por descifrar un mensaje de la II Guerra Mundial

Un grupo de palomas mensajeras.
Un grupo de palomas mensajeras. / Archivo
  • Un joven emprendedor de Barcelona ofrece esa suma al que acierte su contenido, que asegura que él ya ha descubierto aunque no ofrece pruebas

El joven emprendedor catalán Didac Sánchez ofrece 25.000 euros al que descifre un mensaje secreto de la II Guerra Mundial que se encontró en 2012 junto a los restos de una paloma que los transportaba. Asegura que él ya ha descubierto su contenido y reta al mundo a lograrlo a cambio de una recompensa. No es el primero en afirmar que lo consigue pese a que no se puede comprobar con certeza sin los libros de códigos que usó su autor original para crearlo. Y estos, que se sepa, ya no existen. Por tanto, lo máximo que pueden intentar los aspirantes es a llegar a una solución idéntica a la de Sánchez, que no tiene por qué ser la auténtica.

La recompensa es una estrategia para promocionar el lanzamiento de un sistema de cifrado informático, previsto para 2016, que supuestamente estaría inspirado en las técnicas de dicho código de la II Guerra Mundial. Según Sánchez, ha invertido 1,5 millones de euros en él, y trabajan en su desarrollo 30 personas. Se cree que el mensaje, que apareció atado al esqueleto de la paloma que lo llevaba consigo, lo enviaba un soldado del frente occidental al mando de la Royal Air Force (RAF) encargado de los bombardeos. El método que usaba para ocultar la información, basado en reemplazar letras o palabras con otras según un libro de códigos, hace décadas que está obsoleto. «Ahora se está pensando en cifrado cuántico, no en técnicas de la II Guerra Mundial», asegura al respecto un experto en seguridad informática.

Sánchez afirma que su equipo ha desarrollado una tecnología capaz de descubrir qué se esconde tras el mensaje cifrado que viajaba en paloma. El GCHQ, la agencia de inteligencia británica especializada en comunicaciones y la responsable de publicar este hallazgo en 2012, ya ha asegurado que ninguna propuesta de solución será válida si no se aportan también los libros de códigos originales. «El GCHQ ha seguido con interés las publicaciones sobre posibles soluciones al mensaje codificado que se encontrón en una paloma en Bletchingley, Surrey. Nuestros analistas expertos han estudiado cuidadosamente cientos de estas propuestas. De momento, ninguna ha resultado creíble», afirmaron desde la agencia, en un comunicado, la última vez que la historia copó titulares. «Sin acceso a los libros de códigos originales, detalles sobre algún cifrado adicional o algún contexto sobre el mensaje, va a seguir siendo imposible descifrarlo. De igual manera, será imposible verificar cualquier solución que se envíe al GCHQ que no incluya dicho material».

El emprendedor no ha querido desvelar cómo ha descifrado el mensaje, o cómo esto va a implementarlo en un software. «Cuando esté el producto disponible, en 2016, ya se contará como funciona», aclara. Pero reconoce que estará basado en que, a la hora de cruzar mensajes cifrados, las personas implicadas intercambien una contraseña de antemano. Una tecnología denominada criptografía simétrica, en que toda la seguridad recae en lo difícil y grande –gigante– que sea la clave, y no en algoritmo de ocultación. Que éste último se base en un libro de códigos de la II Guerra Mundial o en alguna otra cosa es irrelevante porque los ordenadores actuales son capaces de generar millones de claves en pocos segundos. Basta con acertarla para descifrar los mensajes. «Intercambiar claves previamente es ridículo, imagina llamar al banco cada vez que quieras conectarte a su web, y tener que negociar la clave por un canal no seguro», asegura el experto en seguridad informática.

En la página web del reto, Sánchez presenta la historia del mensaje por el que ofrece 25.000 euros acompañada de un correo electrónico del departamento de relaciones públicas del GCHQ en el que le confirman que éste sigue sin solución. También le aclaran que es improbable que ninguna solución sea la correcta si no la acompañan del libro de códigos original. Preguntado por esto, Sánchez asegura que confía en que él tiene la buena, que en principio desvelará en enero. Y apunta a una correspondencia más prolija con la agencia británica que tampoco ha querido desvelar, aunque sugiere que tal vez haga pública una parte en los próximos días.

Pese a la casi nula información que ofrece Sánchez, tanto sobre su supuesto descifrado del mensaje de la paloma como sobre la tecnología que pretende crear, en su web asegura que entregará 25.000 euros al que le presente una solución que coincida con la suya. Si alguien lo logra, pese a que el propio emprendedor no lo quiere hacer, deberá explicar cómo ha conseguido desvelar el mensaje.