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Alarma: Venecia, Nápoles y Las Vegas en peligro de extinción

  • Forman parte de una lista de once zonas con posibilidad de desaparecer por diversos motivos

A buen seguro que si se elabora una lista con la veintena de destinos preferidos para viajar, más de dos y de tres nombres coincidirían, y en ellos podrían aparecer el romanticismo de Venecia, o Las Vegas. Pero se sorprenderán cuando sepan que ambas se encuentran a día de hoy en peligro de extinción. Una lista elaborada por el portal ‘Muy Interesante’ contempla a la ciudad italiana y a la norteamericana entre las once con mayor posibilidad de desaparición.

Venecia es una de las ciudades más amenazadas por el aumento del nivel del mar, y también por el hundimiento del suelo.

Según expertos, Venecia desaparecerá en unas décadas de forma inevitable por el incremento de las temperaturas hace que el nivel del mar incremente, mientras el suelo se hunde unos dos milímetros por año.

En situación idéntica se encuentra también Nápoles. Y es que el Vesubio, el volcán que arrasó Pompeya en su día, amenaza la localidad del sur del país transalpino. El riesgo es real.

Por su parte, Las Vegas podría estar abocada a la extinción si no soluciona de forma radical sus problemas de abastecimiento de agua, y es que el lago Mead, que abastece también a Arizona, California y el norte de México, se está secando poco a poco. Cabe recordar que es un ‘oasis’ en pleno desierto de Mojave.

Además de estas regiones, accidentes como el Arrecife de Belice podría estar condenado en aproximadamente unos 20 años. En 1998 el Huracán Mitch puso fin al 50 por ciento de las especies y fenómenos de este calibre. Tampoco la sobrepesca, la contaminación y el calentamiento global son ventajas.

Incluso uno de los monumentos más visitados del mundo como el Taj Mahal puede tener los días contados. En la India se congregan miles y millones de turistas pero el monumento se está deteriorando a pasos agigantados. El gobierno y la Unesco plantean cerrarlo para mantenerlo.

El mar Muerto también forma parte de este listado. Y es que el punto más bajo de la Tierra, que se encuentra a 430 metros del nivel del mar, desciende uno al año. El lago es famoso por su salinidad y por tanto no alberga vida, de ahí su nombre. Pero el hecho de la reducción de su fuente de agua –el río Jordán-, su sobreexplotación por los minerales y el drenaje de aguas para uso humano ponen en entredicho su existencia.

Madagascar alberga un 5 por ciento de las especies de animales y plantas. La caza furtiva y el crecimiento de las ciudades, así como la contaminación y la tala de árboles están ‘secando’ esta isla que podría quedarse sin bosques en las próximas décadas.

Otra joya de la naturaleza como las Cumbres del Kilimanjaro ya que, según estudios, el 85 por ciento de la nieve acumulada ha ido desapareciendo. Tanto que incluso se asegura que en 15 años se acabará allí la nieve, perdiéndose el precioso contraste con el calor africano.

En situación similar se encuentran los Glaciares de la Patagonia que, a pesar de constituir una de las mayores capas heladas de la Tierra, el calentamiento global está acelerando su desaparición. Pero ojo, su desaparición podría mermar el suministro de agua a las regiones de las cercanías.

Paraísos como las Islas Maldivas también pueden tener los días contados. Este archipiélago de atolones –unos 2000 aproximadamente- se encuentra por debajo del metro sobre el nivel del océano. Una situación preocupante cuyo principal inconveniente es el calentamiento global. Se estima que en 100 años no puedan ser habitables, a pesar de ser uno de los destinos más solicitados principalmente para recién casados.

Finalmente, otro de los fenómenos que colman esta lista es la Gran Barrera de Coral de la costa australiana. El mayor arrecife de coral del mundo ha perdido en menos de tres décadas la mitad de su población. De nuevo el aumento de las temperaturas, las tormentas tropicales y también la inclusión de una especie de estrella de mar invasora que se alimenta de coral son sus principales inconvenientes. Tampoco ayuda el incremento de ácido en los océanos.