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MSF denuncia la «indiferencia» internacional frente a las crisis humanitarias

Una enfermera camina con una pequeña en Monrovia.
Una enfermera camina con una pequeña en Monrovia. / Pascual Guyot (Afp)
  • Médicos Sin Fronteras recuerda en su informe anual la situación de países como Siria, República Centroafricana, Sudán del Sur o la República Democrática del Congo

El presidente de Médicos Sin Fronteras España (MSF), José Antonio Bastos, ha denunciado la "indiferencia" que ha mostrado la comunidad internacional durante este año a las crisis humanitarias en el mundo y ha advertido que 2015 "no será mejor" puesto que no hay nada que permita pensar que la situación en países como Siria, República Centroafricana (RCA) o Sudán del Sur "va a mejorar".

Durante la presentación de la Memoria Internacional de actividades de MSF de 2013, Bastos ha reconocido que 2014 "ha sido un año muy duro" en el que la epidemia del ébola, que ha generado una enorme cobertura mediática, "ha encubierto la enorme brutalidad" registrada en países como RCA o Sudán del Sur, donde se ha vivido un "recrudecimiento" de la violencia.

El presidente de MSF España ha lamentado la "indiferencia de la comunidad internacional" frente a "crisis olvidadas" como las de los dos países africanos mencionados o República Democrática del Congo (RDC), "uno de los agujeros negros de la Humanidad" que lamentablemente se sigue "tolerando e ignorando", pero también la guerra civil en Siria.

52 millones de desplazados

Bastos ha hecho especial hincapié en que, debido a estos conflictos y a otros, en 2014 se ha registrado una "cifra desconocida desde la Segunda Guerra Mundial" de 52 millones de desplazados por la violencia en todo el mundo.

Pese a estas situaciones de conflicto y violencia, "la respuesta humanitaria ha estado muy por debajo de las necesidades y ha sido débil y muy lenta". En el caso concreto de Siria, ha citado la "dificultad para acceder a las personas necesitadas" por las "restricciones" que impone el régimen de Bashar al Assad, la inseguridad y la "multiplicidad de actores".

También ha querido mencionar los casos de Centroamérica y México, donde se vive "un nivel de violencia similar a situaciones de conflicto convencional" como consecuencia de las actividades de las maras y el crimen organizado ligado al narcotráfico.

«2015 no será mejor»

Así las cosas, "no hay nada que nos haga pensar que 2015 será un año mejor" o que "se vayan a resolver y mejorar los conflictos y situaciones actuales". En este sentido, ha lamentado la "falta de interés de la comunidad internacional de responder" ante estas crisis y en los casos en los que se hace es "con enorme lentitud, pereza y con una limitación espectacular de los recursos".

Bastos ha lamentado que la falta de fondos obligue, por ejemplo, a que el Programa Mundial de Alimentos (PAM) tenga que suspender su ayuda alimentaria para 1,7 millones de refugiados sirios en los países vecinos, y ha insistido en que "las decisiones de dónde poner los recursos dependen de decisiones políticas".

En esta línea, ha resaltado el "instinto solidario de la población" en contraposición a desidia que parecen mostrar los gobiernos y ha puesto como ejemplo el caso de MSF, cuyo presupuesto se nutre principalmente de las aportaciones de sus 500.000 socios permanentes y unos 250.000 contribuciones puntuales.

Las familias, a pesar de la crisis, "consiguen hacer un esfuerzo para apoyar" los esfuerzos humanitarios de las ONG, ha subrayado, contraponiéndolo con la reducción de los fondos destinados a este ámbito por los gobiernos.

Acciones de MSF

MSF destinó en 2013 más de 320 millones de euros, el 53% de su presupuesto destinado a operaciones, a atender la situación en RDC, Sudán del Sur, Haití, Siria, RCA, Níger, Somalia -de donde se retiraron debido a la inseguridad ese año-, Irak, Chad y Zimbabue. El 30% de sus proyectos se hallan en zonas de conflicto armado, frente a un 23% en zonas de inestabilidad interna y un 5% en áreas de postconflicto.

Durante el año pasado, los equipos de MSF llevaron a cabo más de 9 millones de consultas externas y 477.700 hospitalizaciones en los países en los que están presentes. Además, se trató a casi 1,9 millones de pacientes con malaria y a 233.800 niños con desnutrición aguda severa.