Lagunas de Sierra Nevada, una frágil ventana al pasado

Laguna de La Caldera.
Laguna de La Caldera. / A. MOLINA

Su incalculable valor hace que el baño esté terminantemente prohibido

ALEJANDRO MOLINASierra Nevada

La mochila más pequeña es insoportable cuando se escala una montaña. La espalda suda, las correas se clavan más y más en los hombros. El pie se hincha a medida que se asciende por estrechas veredas. Si hace calor es mucho peor. Todo esto se puede experimentar aumentado en Sierra Nevada por la dureza de un paisaje agreste plagado de piedras. Pero esta montaña está llena de contrastes y, de pronto, tras un recodo del camino, surge el paraíso en forma de laguna llena de agua fresca y rodeada por verdes borreguiles. Tras la caminata, y en pleno mes de agosto, es difícil refrenar el impulso de correr hacia el líquido elemento. Somos humanos. Hay que ser fuertes porque no está permitido bañarse en las lagunas de la sierra -como por error señaló este diario en una sección publicada el miércoles-. No faltan estos días los que se adentran en sus aguas. Es posible que no lo sepan, pero están haciendo algo prohibido. La campaña informativa que cada verano se realiza desde el Parque Nacional de Sierra Nevada lo deja muy claro, tanto en los folletos que se reparten en el Servicio de Interpretación de Altas Cumbres como en los que hay en los centros de información, empresas turísticas y su propia página web. No es un capricho.

En Sierra Nevada existen unas 74 lagunas y lagunillos de origen glaciar y su valor medioambiental es tremendo. Pero tienen un problema, son extremadamente frágiles. Según el científico Antonio Castillo, la información que ofrecen sobre el pasado de nuestras montañas es fundamental para estudiar temas como el cambio climático y las especies que poblaron la zona hace miles de años. «El estudio de los sedimentos nos permite analizar, entre otras cosas, los cambios en el clima, la paleobotánica e incluso la evolución del polvo sahariano que se deposita porque en las lagunas este permanece a lo largo de los años», explica el especialista del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y autor de dos libros sobre las lagunas de Sierra Nevada. El problema, según Castillo, es que la presencia de bañistas altera esos limos depositados a siglo tras siglo y también afecta negativamente a las especies que allí viven. Además, comenta, «la crema solar que llevamos es perjudicial». Según sus palabras, «hay una eutrofiación del agua por la remoción del fondo, una alteración con ello de la físico-química del agua y consecuentemente de la fauna asociada, mucha endémica o rara».

Descritas en el Decreto de Ordenación y Gestión del Parque
Laguna del Caballo | Laguna Cuadrada | Laguna de Tajos Altos (Bolaños) | Lagunillo Charca Pala | Laguna de Lanjarón | Lagunillo del Cartujo | Lagunillos de la Virgen (Alto, Medio, Bajo y Grande) | Laguna de Aguas Verdes | Lagunillo de las Cabras | Lagunillos de Río Seco (Alto y Bajo) | Laguna de Río Seco | Lagunillo del Cardenal | Lagunillo de La Gabata | Laguna Larga | Laguna de La Caldera | Laguna del Majano | Laguna de la Mosca | Laguna del Borreguil | Laguna de Tajos Colorados | Laguna Hondera | Laguna de Peñón Negro | Lagunillo de Peñón Negro | Lagunas de las Calderetas (Alta, Media y Baja) | Laguna de Vacares | Lagunillo del Lavadero de la Reina (Alto y Bajo) | Lagunillo de Juntillas

Hay quien alega que en los Alpes o en la Patagonia sí se permite el baño, pero Castillo recuerda que allí las lagunas son muchísimo más grandes y profundas que las de Sierra Nevada, dónde son muy pequeñas en comparación. «Aquí con dificultad alguna alcanza los diez metros en su punto más profundo, es mucho más fácil alterarlas», asegura.

Por todo ello, el decreto 238/2011, de 12 de julio, por el que se establece la ordenación y gestión de Sierra Nevada, indica que existe una zona de reserva del Parque Nacional «constituida por aquellas áreas que, al contener valores naturales de primera magnitud por su rareza, fragilidad, biodiversidad o interés científico, requieren el máximo grado de protección». Y continúa diciendo que «se incluyen en esta categoría la superficie cubierta por la lámina de agua de todas las lagunas de alta montaña».

En la campaña informativa que distribuye el Parque Nacional cada verano se hace referencia expresa a la prohibición del baño. Desgraciadamente, durante estos días se están viendo casos de personas que siguen remojándose en las lagunas y los lagunillos. Estos últimos son igualmente importantes. Desde la empresa de turismo activo Mamut Sierra Nevada, Pablo Ruiz de Almirón asegura que este verano han tenido que informar a muchas personas de que su comportamiento no sólo no está permitido, sino que supone un grave daño a este ecosistema. «Como miembros de la Asociación de Empresas Vinculadas al Parque Nacional de Sierra Nevada y comprometidas con la Carta Europea de Turismo Sostenible, nuestra obligación cuando estamos en la montaña también es la de informar a las personas sobre las normas del Parque, entre otras cosas. Dentro de esa labor, estos días hemos podido ver diferentes casos de gente dentro de las lagunas en los que no siempre han reaccionado bien al ser advertidos», comenta este experto montañero.

Por su parte el conservador del parque, Ignacio Henares, llamaba la atención sobre la especial situación de fragilidad que se vive este año en la Sierra, con una sequía notable. Está claro que un 'refrescón' apetece después de una larga caminata, pero en las lagunas de Sierra Nevada, los pasos sobre el sedimento milenario borrarán las huellas del pasado.

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