La familia que tiene en 'propiedad' la nieve de Sierra Nevada desde 1870

La familia que tiene en 'propiedad' la nieve de Sierra Nevada desde 1870

Aquel año se acordó vender la nieve de Sierra Nevada por 125.500 pesetas en oro -la moneda en sí no entraría en circulación hasta el 1 de enero de 1881- a don Diego García del Real

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¿Se han preguntado alguna vez a quién pertenece la nieve de Sierra Nevada? La respuesta para muchos es desconocida: a Francisca Carrera Ramos, ya fallecida, y sus seis hijas.

El nombre de Francisca ha estado vinculado estrechamente a la historia de la ciudad. En su momento,IDEAL desveló su historia, que se fue recordando durante el paso de los años. Fue tal su repercusión que, incluso, tuvo relevancia más allá de nuestras fronteras. El historiador Manuel Titos Martínez, catedrático de Historia contemporánea y licenciado en Filosofía y Letras, lo recoge en uno de los capítulos de su libro 'Los neveros de Sierra Nevada: historia, industria y tradición'.

En 1870, la situación de las arcas municipales no era la más brillante. A través de un acuerdo adoptado en el Pleno del Ayuntamiento, y recabada la autorización del Ministerio de Hacienda, se acordó vender la nieve de Sierra Nevada por 125.500 pesetas en oro -la moneda en sí no entraría en circulación hasta el 1 de enero de 1881- a don Diego García del Real. Fue el padre de Francisca, José Carrera Mata, quien se encargaría de otorgarle un fin mercantil. A través del camino de los neveros recogía nieve para, a posteriori, ser comercializada. En 1922 montó la primera fábrica de hielo en la calle Varela. «Habían facturas del hielo adquirido por los hospitales, restaurantes y hoteles de Granada», contaba Francisca.

Según recogió este periódico, el Boletín Oficial de Granada publicaba todos los años una circular donde se establecía que «la venta y tránsito de la nieve sin licencia de su dueño constituye un hecho punible que afecta a la propiedad particular». Así quedaba establecido en el documento del 29 de mayo de 1928, firmado por el gobernador interino José Reynoso. Carrera Mata pereció en 1978 y de ahí, su herencia, pasó a su hija Francisca.

Una broma que acabó siendo una premonición

La realidad es que este tema, ya en 1997, despertaba entre Carrera Ramos y su hija «una agridulce mezcla de orgullo, melancolía, rabia contenida y desilusión». Momento importante fue la celebración de los Campeonatos del Mundo de Esquí, previstos para 1995. Aquellos que se tuvieron que suspender, precisamente, por falta de nieve. Francisca, entre bromas, comentaba que su intención era la de «subir a la sierra» para «quitar nieve». «Me pertenece y me la llevaré», relataba.

En el Mundial de Esquí Francisca, entre bromas, comentaba que su intención era la de «subir a la sierra» para «quitar nieve». «Me pertenece y me la llevaré»

Más curiosa fue la anécdota narrada a este periódico poco más de un año después desde la celebración de los campeonatos en 1996. Recordaba haber visto a dos jóvenes repartiendo folletos que anunciaba el evento del 95. Se acercó y les hizo una premonición: «No os esforcéis. No va a haber nieve porque tengo mucha mano con San Pedro y nos hemos puesto de acuerdo para que no nieve. No, hasta que se acuerden de mí. La nieve es mía».

A posteriori confesaba que solo se trataba de una broma, pero aquel evento quedó suspendido por ese preciso motivo. «Solo estaba bromeando. Además, jamás sería mi intención perjudicar a nadie», aseguraba. Pero siempre le quedó ese pequeño pellizco en el estómago: «Me da mucha pena que los responsables de Sierra Nevada jamás se hayan acordado de mí».

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