Diversión sin nieve por lo más alto

Cuarenta niños en situación vulnerable de las asociaciones ALFA y CEAin disfrutaron de un día de actividades de ocio en Sierra Nevada

Los jóvenes integrantes de ALFA Y CEAin, junto a los monitores y voluntarios, posan en Plaza Andalucía de Pradollano. / ALEJANDRO RUZ
ALEJANDRO RUZSierra Nevada

No hay nada como la primera vez. La impresión que ello produce resulta complejo de describir, convirtiéndose en un recuerdo eterno. Así lo vivieron cuarenta niños de Granada y Jerez de la Frontera gracias a las asociaciones de Almanjáyar en Familia (ALFA) y Convivencia e inclusión social (CEAin), junto a voluntarios de la Obra Social La Caixa.

Montar por primera vez en un telesilla o un telecabina fue algo inolvidable para estos pequeños. Sus caras llevaban pintada la ilusión y la sorpresa de lo que estaban viviendo en aquel momento. Contemplar sus rostros era como mirar un cuadro que destile entusiasmo e ilusión.

No es difícil hacer felices a las personas, de hecho, es más sencillo de lo que parece. Diecinueve niños de ALFA, una asociación situada en la zona Norte de la capital, viajaron el pasado jueves a Sierra Nevada, lo que sin duda fue una de las mejores experiencias de sus vidas. Hacer sentir afortunados a estos pequeños inocentes, con edades variadas entre los 6 y 12 años, fue posible gracias a tres integrantes de ALFA junto a cuatro voluntarios de La Caixa. Algunos de los jóvenes nunca habían estado en Sierra Nevada. Sus caras de satisfacción y cansancio, tras acabar una larga e inolvidable jornada a más de 2.000 metros de altitud, llenaban de gratitud a cualquiera.

«El voluntariado engancha, si la gente supiera lo que significa, haría cola» Joaquín García | Delegado Obra Social

«Es una satisfacción muy grande la de ayudar a quienes más lo necesitan» Juan Carlos Carrión | Fundador de ALFA

«Mi vocación son los niños, Alfa es mi familia, lo siento como algo mío» Elisa Castillo | Educadora

A las 10.00 horas, el autobús partía desde la parroquia Jesús Obrero, sede de ALFA, asociación fundada por el cura Juan Carlos Carrión en el año 2004, un hombre que lleva dedicándose 27 años en cuerpo y alma al barrio del Almanjáyar. «Intento vivir con la gente del barrio, es un regalo estar aquí y acompañarles», comenta este párroco, quien cuenta cómo es el día a día de este centro. «Son jornadas frenéticas. Empezamos a las 8 de la mañana hasta las 14.30 horas. Luego se abre desde las cinco hasta las ocho».

Aparte de actividades tanto educativas como lúdicas, los niños desayunan, almuerzan y tienen hasta una merienda-cena. Todo ello hasta que comience el curso escolar, a un precio de 50 euros mensuales, que puede reducirse según la circunstancia familiar de cada niño. Durante el periodo lectivo, la escuela abre las puertas desde las 16.00 hasta las 20.00 horas, y el precio pasa a ser el valor simbólico. Apenas cuatro euros al mes. Tras llegar a Pradollano y tomar un pequeño desayuno, el grupo esperó en la Plaza de Andalucía a la llegada de los niños de CEAin, que partieron desde Jerez de la Frontera sobre las 7.30 horas. Al medio día comenzó la ruta de La Fusión de la Nieve por la Laguna de las Yeguas. Para ello tomaron el Telecabina Borreguiles, llegando así a uno de los momentos más esperados del día. Nada en comparación con la expectativa de coger un telesilla. El pequeño Samuel, uno de los excursionistas no escondía su alegría: «Maestro que chulo el columpio».

Tras una ruta de descenso pasando por la Laguna de las Yeguas; monitores, voluntarios y niños disfrutaron de un merecido almuerzo en el restaurante Nevasol, ubicado en Borreguiles, para descansar y reponer fuerzas. No sólo los niños se recrearon con esta experiencia, también los mayores, como era el caso de Joaquín García, delegado de la Obra Social La Caixa en Granada, que tras 12 años siendo voluntario, destacó la gran satisfacción de ayudar a los más necesitados. «El voluntariado engancha, si la gente supiera lo que significaba, haría cola», subrayó Joaquín. La Obra Social cuenta con 237 voluntarios en la provincia y en lo que va de año ya han colaborado en más de 60 actividades. Tras la comida, fue la hora de una de las actividades favoritas de los pequeños: la piscina. Nada como un baño refrescante a más de 2.000 metros de altitud en las instalaciones de Montebajo, bien próximas a la última parada, el área recreativa del Mirlo Blanco.

Mirlo Blanco

El reloj no perdonó y ya era hora de la última actividad del día: el trineo ruso. «Súper guay, más rápido, más rápido», gritaba la joven Manuela mientras montaba en la atracción. Los niños disfrutaban y se divertían como nunca en el área recreativa, bajo la atenta mirada de José Miguel Aguilar y Elisa Castillo, los dos educadores, que acompañaron a Juan Carlos durante el día en Sierra Nevada. Josemi cuenta ya con experiencia en ALFA. Comenzó su experiencia a partir de la escuela de fútbol y actualmente dirige a un equipo de fútbol sala, con el que compite en el Patronato municipal. El caso de Elisa es bien cercano. Empezó en la asociación con 12 años como alumna y actualmente tiene 25. «Mi vocación son los niños, ALFA es mi familia, lo siento como algo mío», relató la educadora.

Y llegaron las siete de la tarde, el día -sin duda inolvidable- tocó a su fin. Una foto de despedida entre los dos grupos como recuerdo de una jornada extraordinaria tanto para los niños, como para los monitores y voluntarios. Durante el viaje de vuelta, se dejó ver en los protagonistas el cansancio acumulado, con alguna pequeña cabezada que otra. A la llegada a la parroquia, sólo se hubo sonrisas mientras bajaban del autobús tras un día para enmarcar en Sierra Nevada.

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