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mundiales de sierra nevada

Los responsables de alisar 'la alfombra' blanca

Los derrapadores se dividen en grupos de seis en seis y se reparten a lo largo de la pista para ocuparla totalmente formando un circuito.
Los derrapadores se dividen en grupos de seis en seis y se reparten a lo largo de la pista para ocuparla totalmente formando un circuito. / FERMÍN RODRÍGUEZ
  • La labor de los derrapadores, en su mayor parte voluntarios, consiste en preparar la nieve para cada descenso

Sería imposible que los esquís y la tabla se deslizaran con la gracia que exhiben estos días en Sierra Nevada sin alguien que se ocupara de que esté perfecta. Una labor que no es de uno, sino de muchos, y principalmente voluntarios. Los derrapadores son una pieza fundamental en el pleno desarrollo de una prueba de deportes de invierno. La nieve se desplaza, crece y mengua según las condiciones climatológicas y el paso de los distintos corredores sobre ella. Ahí están ellos para que todo marche como debe.

Este lunes debieron actuar de urgencia. Nevaba con fuerza en las primeras horas de la mañana con la final de snowboard cross programada para el mediodía. Con rapidez se realizó un llamamiento, casi un ruego, y una convocatoria a las siete y media. Antes de la llegada de los voluntarios, profesionales de Cetursa ya estaban con las manos en la masa.

Su labor consiste en, esquiando, alisar la pista, eliminar las posibles bolas de nieve formadas y ‘reparar’ los surcos o huellas que dejen anteriores competidores en caso de producirse su actuación en plena carrera. A cada pista corresponden alrededor de veinte derrapadores divididos en grupos de seis para bajar poco a poco ocupando la pista, ubicados en distintas alturas y formando un circuito con el fin de que siempre haya derrapadores en cada zona. Obedecen las órdenes del jefe de carrera para cuando este crea oportuno que son necesarios, sea antes, durante –entre corredor y corredor, a la mayor velocidad posible- o después del ejercicio.

Buenos esquiadores

Este trabajo, en condiciones normales, lo realiza una máquina ‘track’ o ‘retrack’. En plena competición esta ‘apisonadora’ no puede entrar en la pista; sólo los derrapadores pueden hacer algo. Para ello necesitan, sobre todo, ser buenos esquiadores: alguien sin un nivel suficiente podría estropear aún más la pista. Su trabajo equivale a los cuidadores del césped en fútbol o a los chicos de la mopa en baloncesto.

El cuerpo de derrapadores está compuesto por voluntarios.

El cuerpo de derrapadores está compuesto por voluntarios. / FERMÍN RODRÍGUEZ

Jaime Barradillo es el responsable de derrapadores de la pista de paralelos y anteriormente en baches. Asegura que, para él, «la de los derrapadores es junto a la de los controles la tarea más importante que tenemos los voluntarios, sin desmerecer las otras que también lo son». A su cargo tiene a 28 voluntarios: «Es la pista más larga por distancia y se necesita que la nieve esté perfecta. También es la más rápida porque cuando sale un corredor llega otro inmediatamente y hay que cubrir toda la pista».

Borja Castro es derrapador voluntario en esquí y snowboard cross. «Sobre todo se necesita un nivel de esquí adecuado», explica. «Cada día nos citan, subimos y cuando el organizador de carrera nos pide que pisemos la nieve, la pisamos. Hoy que ha nevado (por ayer) es más complicado porque la nieve se amontona y debemos dejarla lisa con más insistencia», desarrolla acerca de su labor.

Todos y cada uno de los departamentos de una gran cita son vitales, pero nada sería posible estos días en Sierra Nevada sin una nieve correcta en sus pistas. Ellos, los derrapadores, se encargan de que la ‘alfombra’ esté siempre a punto. Cada día, cada carrera, en cada descenso.