Chauchina se llena hoy de devotos por la Virgen del Pincho

Chauchina se llena hoy de devotos por la Virgen del Pincho

Solo falta que el tiempo acompañe, sin aparecer la lluvia, ya que las previsiones meteorológicas para este lunes señalan alto riesgo de precipitaciones

FERNANDO ARGÜELLESGRANADA

Chauchina vive hoy su día grande, la fecha más importante en el calendario de esta localidad de la vega granadina que verá como sus calles se llenan de visitantes.

Todo está preparado para acoger a los miles de devotos que, desde los más variados puntos, llegan para honrar a la Virgen del Pincho, o del Espino. Solo falta que el tiempo acompañe, sin aparecer la lluvia, ya que las previsiones meteorológicas para este lunes señalan alto riesgo de precipitaciones.

Si todo va con normalidad, la procesión de la Virgen del Espino volverá a recorrer el camino que va desde la ermita al cementerio, para volver de nuevo a la ermita donde recibe la imagen culto durante todo el año. La procesión se convierte así en una de las mayores muestras de devoción popular de Andalucía, siendo una de las más importantes manifestaciones de religiosidad de la provincia granadina.

Los actos religiosos se iniciarán hoy bien temprano, con un rosario de la aurora a primeras horas del día, y luego misas durante toda la mañana. A partir de las tres de la tarde se rezará el Santo Rosario y, acto seguido, se procederá al cierre de la Ermita con el fin de organizar de forma solemne la procesión que partirá a las cinco de la tarde. El itinerario de esta multitudinaria procesión, uno de los actos religiosos más importantes de la provincia, será el habitual de cada año. Desde la hermandad piden a los vecinos de Chauchina que engalanen las fachadas y balcones del recorrido procesional. Además, como novedad, este año se inaugurará un azulejo dedicado a la Virgen. El mismo está situado junto al templo, y será bendecido al paso de la procesión.

Devoción

La Virgen del Espino, o del Pincho, es una de las advocaciones marianas que más fervor despierta desde que en el año 1906 se produjo una aparición de la Virgen a una vecina de este pueblo, Rosario Granados, quien sanó de forma milagrosa de una enfermedad que le obligaba a desplazarse apoyada en una silla. En el lugar de la aparición se levantó una capilla, convertida posteriormente en templo, y el monasterio de Capuchinas.

Todos los vecinos de Chauchina conocen bien la historia de esa milagrosa sanación de Rosario Granados quien se dirigía una mañana a las afueras del pueblo para curarse las llagas purulentas que desde hacía tres años padecía en la pierna y cuyo estado nauseabundo obligaba a huir de ella a cuantas personas la encontraban. Abrumada iba la triste anciana, cuando vio que hacia ella venia una dama enlutada, llevando en sus manos un modesto rosario negro. Tan misteriosa mujer le preguntó a Rosario qué le sucedía. La vecina de Chauchina se lo contó y la señora enlutada le ayudó a caminar hasta el cementerio. Sorpresivamente la anciana soltó la silla que le servia de sostén y con gran agilidad, que sorprendió a los que la vieron, siguió a la Señora por la angosta vereda hasta llegar a un arroyo donde la Señora le dio la mano para ayudarle a pasar y como Rosario alargase la suya para asir la de la Señora, un joven que la vio en tal actitud, juzgó que estaba loca. Una vecina la invitó a descansar y Rosario rehusó hacerlo por ir siguiendo a la misteriosa mujer que los demás vecinos con los que se cruzaba no veían. Llegó al cementerio, donde ambas rezaron el rosario, quedando la anciana dormida. Al despertar se sintió completamente curada. Corrió presurosa preguntando por la Señora y nadie supo darle razón de ella. La noticia causó gran revuelo en el pueblo a la vista de la prodigiosa curación, la prensa granadina comentó el hecho milagroso y en los pueblos cercanos no dejó de hablarse de otra cosa. Hoy, esa historia volverá a recordarse con la Virgen en la calle si la lluvia no hace acto de aparición.

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