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La cofradía del Vía Crucis salió a la calle… y así que pasen cien años más

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/ Ramón L. Pérez

  • Ayer regresaba Jesús de la Amargura, en procesión, hasta San Juan de los Reyes

A las 18,30 horas se abrían las puertas de la Catedral para la salida del cortejo de la cofradía del Vía Crucis. Cien años cumple la corporación, que durante muchos años de su historia precisamente salía en estación de penitencia desde el templo principal de la ciudad. Volvía, de este modo, a verse la imagen de Jesús de la Amargura saliendo en su paso procesional, con la luz de la tarde, desde la puerta de la Encarnación del templo metropolitano.

Se iniciaba de este modo, y con el sonido de fondo de las campanas de la Catedral, el regreso de la imagen hasta su templo de San Juan de los Reyes. El viernes había llegado a la Catedral para presidir el víacrucis oficial de las hermandades granadinas, celebrándose en las jornadas del sábado y domingo cultos en su honor en la Catedral. El segundo día de sus cultos la cofradía lo quiso compartir con el resto de hermandades granadinas una efemérides tan especial, haciéndoles además entrega de un recuerdo de este centenario. Presidió la Eucaristía el consiliario de la Hermandad y canónigo de la Santa Apostólica Iglesia Catedral Metropolitana, Don Manuel García Gálvez, estando los cantos a cargo del coro Santa Cecilia. Al finalizar el Triduo, y en la Sacristía, cada una de las 32 hermandades recibieron la medalla conmemorativa del Centenario del VíaCrucis.

El cortejo con el que regresó la cofradía hasta su sede canónica en el bajo Albaicín también contó con la participación de representaciones de bastantes cofradías, que acompañaron a los hermanos del Vía Crucis en la mayor parte de su itinerario, un recorrido que se vió modificiado a última hora debido a un obstáculo en la calle Mesones, por lo que la procesión bajó hasta la calle Alhóndiga.

Pero, sin lugar a dudas, la principal novedad de la procesión extraordinaria vino en forma de música. La banda de los Ángeles de Granada, bajo la dirección de Manuel Elvira, puso un toque solemne a la procesión con su cuidado repertorio de marchas. También, en Plaza Nueva, la Banda de Cornetas y Tambores de Jesús Despojado interpretó marchas en honor al titular de la cofradía del Vía Crucis, que de este modo conmemora su primer centenario de vida.