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Túneles de Cabrera, en Sorbas, tapiados después de que Fomento decidiera paralizar totalmente las obras del AVE entre Murcia y Almería.
Túneles de Cabrera, en Sorbas, tapiados después de que Fomento decidiera paralizar totalmente las obras del AVE entre Murcia y Almería. / M. C.

Sacyr pide romper el contrato del AVE entre Pulpí y Cuevas

  • El único tramo adjudicado por el Gobierno del PP durante los cinco años que lleva en Moncloa, de apenas doce kilómetros, lleva año y medio a la espera de obras

Desde que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) anunciara a bombo y platillo, a pocos meses de las elecciones generales, que adjudicaba a la constructora Sacyr las obras del tramo del AVE entre Pulpí y Cuevas del Almanzora han pasado 479 días en los que las únicas piquetas hincadas sobre el terreno han sido las que señalaban los terrenos a expropiar. Año y medio después de que Ana Pastor, entonces ministra de Fomento, diera vía libre a las primeras obras ferroviarias del Gobierno del PP tras cuatro años de parálisis absoluta, Sacyr ha remitido a la mercantil pública que gestiona la red ferroviaria un escrito en el que expone su intención de romper el contrato y dejar en el aire cualquier opción de volver a ver obras del AVE en la provincia de Almería.

Según confirmaron ayer a IDEAL fuentes cercanas al proyecto, la disensión sería, inicialmente, la tardanza de Fomento en ejecutar las expropiaciones de los terrenos en los que se ubicaría la plataforma de vía. Fuentes de ADIF, que reconocieron dicha información, apuntaron a que la dirección de la empresa pública ha rechazado la petición de Sacyr y la ha conminado a iniciar los trabajos en un breve plazo de tiempo, cuando Fomento cumpla con el proceso administrativo de expropiación -que se prevé que ocurra en pocas semanas-. Sacyr, por su parte, renunció ayer a ofrecer cualquier explicación al respecto a este diario.

Desde entonces, desde que ADIF cerrara la contratación con la constructora, lo único que ha habido del AVE ha sido declaraciones públicas. Primero anunciando fechas de inicio de los trabajos que jamás se cumplieron -siempre coincidentes con días cercanos a los dos procesos electorales generales del país, el del 20 de diciembre y el del 26 de junio-. Después culpando de que las obras no se iniciaban a un trámite medioambiental de la Consejería de Medio Ambiente que se solventó esta primavera, en menos de un mes desde que se cursara la solicitud.

No obstante, el principal escollo con el que se ha encontrado este tramo ha sido el de las expropiaciones, el alegado ahora para pedir la rescisión. Primero para los suelos sobre los que se deberá construir la vía -de la que aún no hay certificación oficial de si será para vía única o para vía doble-. Y después para la creación de una reserva medioambiental para acoger a la tortuga mora (testudo graeca), una especie de reptil vulnerable que tiene en el sudeste español su más amplio hábitat en el mediterráneo occidental europeo.

A los problemas de la expropiación, el flamante ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, con menos de dos semanas al frente del departamento, tendrá que sumar uno mucho más determinante: el de la renuncia de la constructora a efectuar los trabajos contratados. De conseguir un acuerdo con la constructora la solución sería mucho más rápida. De romper la baraja y aceptar la renuncia, el Ministerio de Fomento se vería obligado a volver a iniciar los trámites administrativos de licitación y adjudicación, lo que conllevaría, sólo en burocracia, más de medio año de gestiones.

Las obras del AVE en la provincia de Almería llevan enquistadas desde la salida de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) de los despachos de La Moncloa. Entonces, apenas quedaban unos meses para que los únicos cuatro tramos ya ejecutados -entre Vera y Sorbas- cerraran la verja por fuera. El PP defendió la postura de su Gobierno de parar las obras escudándose en que en el periodo especial de crisis económica el Ejecutivo había optado por concentrar los esfuerzos inversores en las líneas de Granada y Murcia, cuya previsión de final de finalización era para diciembre de 2015.

Las fechas se incumplieron en ambos casos debido a problemas constructivos o a disensiones con la mercantil. Este último fue el caso del tramo de Loja en la línea con Granada. La UTE formada por Dragados y Tecsa -del Grupo ACS- paralizó los trabajos porque aducía que había detectado que no le salían las cuentas con la oferta económica que le había llevado a hacerse con el contrato. La Ley impide incrementar la cuantía en más del 10%, lo que obligó al Ministerio a negociar in extremis para no verse obligado a sacar los trabajos de nuevo a concurso y eternizar la ejecución de la línea, que ya por entonces acumulaba retrasos de más de medio año.

El de ayer es el segundo gran mazazo que vive el proyecto de la Línea de Alta Velocidad entre Murcia y Almería. El primero lo experimentó en marzo de 2014. Entonces, este diario daba a conocer a la opinión pública española que ADIF había tapiado los túneles del AVE en Sorbas tras año y medio de parón en las obras.

Obras paradas hasta 2018

Si bien el Ministerio de Fomento nunca reconoció que detrás de dicho documento estuviera su planificación oficial, en junio de 2013 se filtró un documento con sello del propio ADIF que planificaba la construcción de líneas de alta velocidad en España durante la primera legislatura de Mariano Rajoy en el Gobierno. En dicho dossier -que el PP tildó de un «papelucho» salido de la mano de un «insensato» después de que ADIF reconociera que había salido de sus despachos pese a ser sólo un borrador- el Ejecutivo ya planeaba paralizar cualquier inversión ferroviaria en Almería y concentrar fondos en las líneas de Galicia, Granada, Murcia, Salamanca, León y Castellón. De hecho, ADIF proponía postergar cualquier inversión entre Almería y Lorca a 2018.

Desde entonces, la presión popular desde Almería llevó a Fomento a licitar un único tramo en todo el trazado entre Murcia y Almería. Dicho tramo, desconectado, entre Pulpí y Cuevas -en el trazado murciano no ha habido ni un avance en cinco años- fue anunciado por Pastor en el Senado en otoño de 2014, obtuvo el visto bueno del Ejecutivo en Consejo de Ministros en enero de 2015 y se adjudicó definitivamente a finales de julio del pasado año. Ahora, si nada lo remedia, deberá retornar a los despachos de ADIF, donde se acumulan siete tramos más que aún no tienen proyecto sólo en la provincia de Almería, sin contar los de Murcia, otra media docena.