Las últimas azucenas

PAISAJES PARA VIVIR GRANADA

Al este del puerto de Motril sobrevive la única playa de arenales del delta

JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLEGranada

Un constante murmullo de graznidos se mezcla con el sonido de las olas en el rompiente. Son decenas de gaviotas patiamarillas y sombrías, juveniles y adultos, que se alinean en la arena y observan la bocana del puerto, a la espera de la llegada de los pesqueros que vuelven de faenar en aguas en Alborán, para volar hacia ellos y aprovechar los restos de pescado que los marineros desechan mientras rematan sus tareas antes de atracar en el muelle de la lonja de Motril. Junto a las gaviotas también esperan pequeños grupos de garcetas que, más selectivas, aprovechan la seguridad que les otorga el integrarse en la bandada. Ocupan la margen oeste de la playa de las Azucenas, la más tradicional de la localidad de Motril, la única formada por arenales, con espacios relictos de dunas móviles, generados por los sedimentos más finos del delta del Guadalfeo, una característica geológica cada vez menos apreciable por la drástica reducción de aportes deltaicos que se registra desde hace décadas, y que es la clave para que esta playa, que no llega a dos kilómetros de longitud, mantenga un alto nivel de singularidad biológica y ambiental a pesar de que a poniente se encuentra con el puerto, a levante se inicia la playa del Cañón y las urbanizaciones de Torrenueva, y que cada día sus aguas reciban los aportes contaminantes del paso de todos los buques, grandes y pequeños, que entran y salen del puerto minero, comercial y pesquero.

Desde el cuaternario, el delta del Guadalfeo, ha generado grandes espacios en los que se sucedían humedales con lagunas dependientes del nivel freático que el río y los arroyos de las sierras que circundan el valle de Motril y Salobreña, hacían llegar hasta el subsuelo y afloraban en forma de manto de agua que fertilizaba las tierras hasta llegar al límite de los arenales y al mar. La imagen actual es muy diferente, las urbanizaciones se suceden desde el peñón de Salobreña hasta el río, y desde ahí a través de Playa Granada y la de Poniente hasta la barra este del puerto. Solo el área protegida de la Reserva Natural de la Charca de Suárez, se mantiene como un verdadero paraíso para una enorme cantidad de especies de fauna y flora, sobre todo aves acuáticas. Desde la Charca hasta el extremo oriental de la dársena portuaria, solo la playa de las azucenas mantiene una imagen similar a lo que podría ser su ecosistema original, con una densa vegetación litoral y palustre, con berza de mar, hinojo marino, juncales y carrizales, que se alimenta del acuífero, ya que la rambla de los Alamos, canalizada, ya solo crea una pequeña marisma al borde del murallón portuario. (…)

Lee el reportaje completo, fotogalerías, vídeo. Mapa y datos de ruta y ecosistemas, en la revista de naturaleza de IDEAL, Waste Magazine

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