El dilema de dar a luz en casa

Mujer da a luz en su casa de Sao Paulo. /Nacho Doce (Reuters)
Mujer da a luz en su casa de Sao Paulo. / Nacho Doce (Reuters)

¿Es tan seguro parir en el domicilio como en el hospital? La muerte de un bebé alumbrado en casa el pasado día 20 reaviva el debate

VÍCTOR NÚÑEZ JAIMEMadrid

Lo que durante muchos años fue habitual hoy es una opción valorada con parámetros científicos y empíricos casi siempre enfrentados. ¿Es seguro parir en casa? ¿Tiene más beneficios que hacerlo en un hospital? ¿En qué debe basarse la decisión? En principio, los riesgos de dar a luz en el hogar son los mismos que en un centro sanitario, siempre que se trate de un embarazo de bajo riesgo (es decir, si no hay cesárea previa, índice de masa corporal bajo, hemorragias durante el embarazo, hipertensión, hipertiroidismo, asma, diabetes o epilepsia padecidas por la madre) o la gestación sea de un solo bebé (los embarazos múltiples pueden suponer un mayor riesgo). Pero si el bebé no está colocado con la cabeza hacia abajo o el parto es prematuro, es mejor que se realice en un hospital.

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda que el parto se realice en un ámbito hospitalario porque, durante el proceso, pueden surgir complicaciones imprevisibles (hemorragias, hipertensión, falta de riego sanguíneo en el bebé, retención placentaria) que tal vez no puedan resolverse en el domicilio de manera rápida y eficaz. No obstante, hay mujeres que se sienten más seguras y arropadas durante el parto si se encuentran en un ambiente conocido e íntimo. Lo consideran más natural y fisiológico, pues tienen mayor libertad postural durante todo el proceso, así como la sensación de que el recién nacido sufre menos estrés y, además, todo esto favorece que, en casa, su cuerpo libere oxitocina (hormona imprescindible en el parto) con mayor facilidad.

«Libre elección»

El pasado 20 de noviembre, en La Rioja, una matrona tomó la decisión de dar a luz en casa. El parto se complicó y, después de pasar por dos hospitales, el bebé se murió. Cinco días después, el presidente de la SEGO, Txanton Martínez-Astorquiza, valoró el suceso en 'El Diario Vasco'. «Dar a luz en tu domicilio es jugártela, hoy en día carece de todo sentido», dijo el médico.

Por estas declaraciones, Arantza G. L., una mujer de Sevilla que se define como «madre, docente e investigadora», lanzó una petición en el sitio web change.org instando a solicitar la renuncia del presidente de la SEGO (ya ha conseguido el apoyo de casi 4.000 personas). «El libre derecho a decidir y a acceder a dicha evidencia científica resulta flagrantemente vulnerado cuando desde una posición de poder y repercusión mediática como la que tiene el presidente de la SEGO se vierten esta serie de afirmaciones, sin base científica, con el propósito de atemorizar y culpabilizar a las mujeres en sus libres elecciones», señala Arantza G. L. en su argumentación.

'El Parto es Nuestro', una asociación que «pretende mejorar las condiciones de atención a madres e hijos/as durante el embarazo, parto y posparto», también ha manifestado su indignación por el tratamiento del caso. «No defendemos ninguna opción de parto respecto a otra. Abogamos por el derecho de toda mujer a decidir la opción de parto que más le convenga», subrayan.

Valle Pérez Rodríguez es una mujer de 30 años que vive a las afueras de Oviedo (Asturias). Creció viendo a su madre atender partos en casa. Después de estudiar un año de Medicina, cursó la carrera de Enfermería e hizo prácticas en Inglaterra. «Ahí me di cuenta», dice, «de cuán limitada estaba mi profesión por creencias y costumbres». En 2013 volvió a Asturias y, desde septiembre de ese año, comenzó a atender partos en casa.

Valle Pérez, que ahora está centrada en la crianza de sus dos hijos nacidos en «partos autogestionados y al calor del hogar», atiende a este periódico sólo para decir que prefiere no conceder una entrevista «por temor a contribuir a la desinformación» sobre el tema. «Porque si la conversación tiene únicamente la tónica de 'si no hay ningún riesgo se puede parir en casa', no vamos a ningún lado», dice, y remite a su página de Internet (daraluzencasa.com), donde hace públicas sus reflexiones y experiencias acerca de su labor a través de relatos, artículos, testimonios y vídeos, y en la que también ofrece sus servicios de matrona (seguimiento del embarazo, parto y posparto) por 1.800 euros.

En su sitio web, Pérez Rodríguez reivindica, entre otras cosas, «el derecho de todas las mujeres a parir en un lugar donde se sientan más seguras». A ella le parece, en suma, que «es curioso observar cómo el parto hospitalario se implantó, vendiéndolo como más seguro, cuando no había ni estudio ni evidencia clínica y, sin embargo, nos pasemos décadas desde entonces haciendo estudios para demostrar que el parto en casa es, al menos, igual de seguro».

La opción menos preferida por las mujeres en España

«Las mujeres que eligen esta opción son personas que, previamente, han tenido alguna mala experiencia en el hospital y no quieren que vuelva a ocurrir con su segundo bebé, o mujeres con mucha conciencia corporal que quieren sentirse sujetos principales en el parto teniendo cerca a su familia», explica Cristina Triviño, comadrona que forma parte de 'Nacer en casa', una asociación que desde 1988 trabaja en favor de recuperar el nacimiento domiciliario y que estima que en España este tipo de alumbramientos no llegan a mil por año. Se trata de una cifra muy alejada de los 25.000 partos domiciliarios acontecidos en Estados Unidos, por ejemplo, donde este proceso es el preferido por el 1% de las embarazadas. Una cifra similar o mayor (3% en promedio) tienen Canadá, Holanda y Reino Unido, países donde, además, la sanidad pública cubre los gastos de esta opción, algo que en España no ocurre.

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