Urdangarin tira la toalla y se resigna a entrar en prisión

Iñaki Urdangarin llega a la Audiencia de Palma./Atienza (Efe)
Iñaki Urdangarin llega a la Audiencia de Palma. / Atienza (Efe)

Su abogado cierra la puerta al indulto e insinúa que tampoco recurrirá al Constitucional para intentar interrumpir la ejecución de condena

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Iñaki Urdangarin no va quemar a la desesperada sus últimos cartuchos para retrasar su ingreso en prisión o interrumpir la ejecución de condena hasta dentro de unos meses. Su abogado, Mario Pascual Vives, por primera vez reconoció públicamente hoy que ya no hay nada que hacer para evitar que su cliente pase una buena temporada entre rejas. El letrado descartó casi al cien por cien embarcarse en maniobras procesales para intentar forzar la excarcelación de su defendido. No habrá petición de indulto y, muy probablemente, tampoco recurso ante el Tribunal Constitucional en busca de una casi improbable suspensión de la entrada en prisión.

Pascual Vives dijo ver «muy difícil» presentar un recurso de amparo ante la corte de garantías que pueda prosperar. El letrado no ocultó su pesimismo. Insistió en que el Constitucional tiene un «filtro muy limitado» y que solo es esperable conceder un amparo cuando ha habido «algún tipo de vulneración de derecho constitucional a lo largo del proceso». Y admitió que durante el 'caso Nóos' -con la sentencia de la Audiencia de Palma en primera instancia con una condena de seis años y tres meses para Urdangarin y luego la casación en el Supremo reduciendo la pena a cinco años y diez meses- no ha habido irregulares. A «día de hoy», apuntó, en declaraciones a Cope, hay «muy poco margen para poder sostener con rigor que haya habido una vulneración de un derecho constitucional» durante la casi una década que ha durado este proceso judicial.

El artículo 56 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional deja claro que, de forma general, «la interposición del recurso de amparo no suspenderá los efectos del acto o sentencia impugnados». No obstante, este mismo precepto abre la puerta a «la suspensión, total o parcial» de los efectos de «la sentencia impugnada» cuando la ejecución de la condena «produzca un perjuicio al recurrente que pudiera hacer perder al amparo su finalidad». No obstante, esta posibilidad es remota, ya que la corte no suele paralizar los ingresos en prisión de personas condenadas a más de cinco años (Urdangarin lo ha sido a cinco años y diez meses) y solo hace uso de esta prerrogativa para casos muy excepcionales o por motivos humanitarios.

El letrado, no obstante, recordó ayer que todavía tiene 30 días para presentar un recurso ante el Constitucional y tiene, por tanto, «mucho tiempo» aún para meditar sobre esa opción, por muy remota que sea.

Sí fue más tajante a la hora de descartar el indulto. Apuntó que las «posibilidades» de que el Gobierno de Pedro Sánchez acordara esta medida de gracia para Urdangarin son «exiguas». Y, en cualquier caso, tampoco la Audiencia Provincial de Palma, según todas las fuentes consultadas, estaría, en el caso de que el Ejecutivo admitiera a trámite el indulto, por la labor de suspender el ingreso en prisión que notificó el pasado jueves al culado del Rey, cuando le dio de plazo hasta el lunes para entrar la cárcel.

Según Pascual Vives, el marido de Cristina de Borbón ha recibido la sentencia del Supremo por los delitos de malversación, prevaricación, fraude, dos delitos fiscales y tráfico de influencias con «entereza y estoicismo».

El abogado guardó absoluto silencio sobre el que ahora se ha convertido en el secreto mejor guardado, la prisión que escogerá Urdangarin para cumplir condena. Dijo en una de sus múltiples declaraciones de hoy que la opción de la cárcel alavesa de Zaballa estaría «bien» desde un «punto de vista geográfico para parte de su familia», que vive en Vitoria. No obstante, no quiso confirmar ni adelantar nada. Según el letrado, el criterio para elegir centro será que «la dureza de la privación de libertad para el reo sea lo menos dura posible».

«No va a cambiar»

El abogado, sin quererlo, al final sí dio alguna pista para descartar una de las cárceles que se han apuntado, la de Badajoz, ante la posibilidad de que la familia del condenado se trasladara desde Suiza a Portugal para estar más cerca del reo. «Es una decisión que compete a la infanta. Yo no la conozco, pero intuyo que no, que no va a cambiar», fue la respuesta del letrado a la pregunta sobre una hipotética mudanza desde Ginebra a Lisboa.

A solo unos días de que el lunes cumpla el plazo para su ingreso en prisión, el Ministerio del Interior intensifica los contactos con el entorno del condenado para acordar su ingreso en una cárcel en la que su llegada no provoque el vaciamiento de módulos completos por motivos de seguridad.

Zaballa, Segovia, Aranjuez (Madrid), Brieva (Avila) o Mahón (Menorca) son las preferidas por Instituciones Penitenciarias, pero la decisión será exclusivamente de Urdangarin, como recordó hoy el ministro del Interior. Fernando Grande-Marlaska, quien insistió en que podrá elegir «el centro que estime oportuno» para cumplir la condena impuesta por el 'caso Nóos', aunque subrayó que es Instituciones Penitenciarias quien valora las circunstancias personales del reo y «determina» qué centro «es el más acorde a esas exigencias y circunstancias».

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