Rajoy pide a Puigdemont que aclare si ha proclamado la independencia o no

El Ejecutivo envía un requerimiento al líder catalán y el presidente del Gobierno comparecerá a las cuatro para explicar la situación política actual

NURIA VEGAMadrid

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha anunciado este miércoles que el Consejo de Ministros ha decidido dirigirse formalmente a la Generalitat para que aclare si ha declarado la independencia de Cataluña como procedimiento previo a cualquiera de las medidas que el Gobierno puede tomar al amparo del artículo 155 de la Constitución.

Rajoy ha comparecido tras haber reunido en una convocatoria extraordinaria a su Consejo de Ministros para abordar la situación en Cataluña y «los próximos pasos» a dar tras el último giro de Carles Puigdemont. El Ejecutivo rehusó trasladar ayer por la noche una respuesta definitiva a la Generalitat. La proclamación de la independencia y su anulación inmediata sumió hoy al Gobierno en el desconcierto y ubicó al presidente en la compleja encrucijada de proceder con toda la contundencia o replantearse la respuesta al secesionismo.

Sin haber tomado aún ninguna decisión, pasadas las ocho de la tarde fuentes oficiales emitieron algo parecido a un lamento: «No es admisible hacer una declaración implícita de independencia para luego dejarla en suspenso de manera explícita». Y si algo quedó nítido en horas de confusión fue que, en lo político, el planteamiento de la Generalitat resultó inaceptable para el Ejecutivo.

«Después de haber llegado tan lejos y embarcado a Cataluña en el mayor nivel de tensión de su historia, el presidente Puigdemont ha sumido a su comunidad autónoma en el mayor nivel de incertidumbre», censuró la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en una comparecencia pública y sin preguntas en la Moncloa a las diez y media de la noche en la que insistió en que el presidente de la Generalitat no sabe dónde está ni adónde va. En la misma intervención, la número dos del Gobierno volvió a rechazar la imposición de mediadores para resolver el conflicto y defendió, en cambio, que «el diálogo entre demócratas se hace dentro de la ley, respetando las reglas del juego y no inventándolas».

Poco antes, en los pasillos del Congreso, el ministro de Justicia se ajustó al argumentario de la Moncloa y cuestionó los cimientos en los que se sustentó el discurso de Carles Puigdemont. La contradicción de reconocer, por un lado, los resultados de la votación del 1 de octubre y, al mismo tiempo, dejar en el aire la secesión. «No podemos dar por válida una ley (la del referéndum) que ha sido suspendida por el Tribunal Constitucional, no podemos dar por válido un referéndum cuyo recuento ha sido absolutamente irregular y tampoco podemos dar por válida una no declaración de independencia que solicita su suspensión inmediatamente», avanzó Rafael Catalá.

Todo volvió a ponerse sobre la mesa. El Gobierno había llegado a este martes con los deberes hechos y el artículo 155 preparado por si esa debía ser la respuesta a la Generalitat. En caso de que Puigdemont no estuviera dispuesto a recular, el Ejecutivo se sentía abocado a la puesta en marcha de la intervención de la autonomía de Cataluña. Fuentes gubernamentales apuntaron, además, que se ha estado negociando con el PSOE en los últimos días qué actuaciones podrían acordarse bajo el paraguas de ese precepto constitucional.

Pero la duda de qué hacer si Puigdemont se instalaba en la ambigüedad, se disparó tras escuchar el discurso del presidente catalán. Algunas fuentes del Ejecutivo admitieron que no se había producido ninguna declaración unilateral de independencia en el Parlamento autonómico. Otras, sin embargo, advirtieron de la «gravedad» que entrañaba que el máximo representante del Estado en la comunidad siguiera sin renunciar a su hoja de ruta y, más aún, cuando se conoció el escrito de última hora de la noche.

El papel

El documento que firmaron tras la sesión parlamentaria Puigdemont; la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell; Junts pel Sí y la CUP, estará mañana sobre la mesa del Consejo de Ministros y podría ser determinante para decidir en qué grado proceder. El texto da por constituida la república catalana, como Estado independiente y soberano. Un gesto político que podría tener consecuencias.

De la convocatoria del Consejo se puede deducir desde que el Gobierno está dispuesto a iniciar los trámites para aplicar el artículo 155 de la Constitución a que estudia acudir al Tribunal Constitucional con un incidente de ejecución de sentencia o un nuevo recurso. Pero hay una posibilidad intermedia. La de que este miércoles resuelva enviar un requerimiento a Carles Puigdemont para que desista de sus planes, sin necesidad de anticipar si eso derivará en los próximos días en la intervención de la autonomía catalana.

Sea cual sea la elección, el Gobierno asegura haberlo hablado con el PSOE en la reunión que celebraron anoche en la Moncloa Rajoy y Pedro Sánchez. El jefe del Ejecutivo tiene también una conversación pendiente con el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. Un intento de alcanzar el «máximo consenso» y evitar que ahora se quiebre la unidad política.

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