"Lo primero que recuerdo es estar en una bolsa negra. Luego chillé y saqué los brazos"

Los familiares de 'El Chino' Montoya, a las puertas del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). /Álex Piña
Los familiares de 'El Chino' Montoya, a las puertas del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). / Álex Piña

Los familiares de Gonzalo Montoya, el preso que 'resucitó' en la mesa de autopsias, cuentan lo allí vivido: "El médico abrió la bolsa y se asustó mucho"

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Gonzalo Montoya se ha convertido en noticia tras conocerse que fue dado por fallecido hasta por tres médicos diferentes. Se despertó justo instantes antes de que se iniciara la autopsia a su cuerpo que encontraron “inerte” en el centro penitenciario de Villabona, en Asturias. “Lo primero que recuerda es que estaba dentro de una bolsa negra. Como no podía hablar empezó a hacer rugidos. El médico abrió la bolsa y se asustó mucho. Mi marido se puso a chillar y a sacar los brazos fuera de la bolsa. Comenzaron a ponerle aparatos y medicamentos para recuperarle”, cuenta su mujer.

El joven de 29 años amaneció aparentemente muerto en su celda tras ingerir un puñado de pastillas de forma voluntaria. Dos médicos de la prisión corroboraron su muerte así como el facultativo de la comisión judicial que acudió hasta allí para ordenar el levantamiento del cadáver. Su padre se muestra indignado. “Casi me lo matan. Me lo asesinan. No sé cómo estos médicos pudieron pasar por alto todo esto”, denuncia en declaraciones recogidas por ‘El Mundo’.

Además, José Carlos Montoya relató que metieron a Gonzalo “en una bolsa” y le trasladaron a una funeraria hasta llevarlo a las autopsias: “Me lo metieron en la congeladora y cuando iban a hacerle la autopsia mi hijo roncó. Le llevaron al Hospital Central de Asturias rápidamente. Ahora mi hijo tiene tocado un poco el riñón por una neumonía y le han sacado líquido de la espalda. Está completamente desfigurado, muy hinchado…”. Aseguran que lo primero que hizo nada más despertar fue pedir un cigarro.

Ahora la familia ha solicitado el indulto para su hijo. Se agarran a la situación vivida y al hecho de que “le queda muy poco para cumplir su condena”. Entró en el presidio después de robar chatarra en Central Lechera Asturiana, según cuenta su progenitor. Se le impuso una pena de tres años y seis meses de cárcel de la que solo le quedan seis meses por cumplir.

El día antes a que le encontraran en la celda, Gonzalo recibió la visita de Catia, su esposa. Le había pedido fotografías de los cinco hijos de la pareja que tienen entre 4 y 15 años. “Yo le vi triste, llorando por los niños, diciendo que tenía ganas de estar con ellos y yo le animaba porque ya le quedaba poco. Me dijo que al día siguiente lo sacarían para fuera”, contó. Su padre añadió un comentario a su intervención: “Y efectivamente salió, pero muerto”.

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