"Papá me ha dicho que le va a cortar el cuello a mamá"

Manuel R.M. acusado del asesinato de su exmujer María del Castillo Vargas, hija de la cantaora Juana Vargas. /EFE
Manuel R.M. acusado del asesinato de su exmujer María del Castillo Vargas, hija de la cantaora Juana Vargas. / EFE

El desgarrador elato hijo de María del Castillo Vargas, asesinada por su marido con 40 puñaladas

EUROPA PRESS

Manuel R.M., el hombre acusado de asesinar de 40 puñaladas en diciembre de 2015 en la localidad sevillana de Lebrija a su expareja, la hija menor de la cantaora flamenca Juana Vargas, ha pedido este lunes "perdón" a la familia de la víctima y ha asegurado estar "muy arrepentido" por lo sucedido.

Durante la quinta sesión del juicio con jurado popular que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Sevilla, el acusado ha hecho así uso de su derecho a la última palabra después de que la Fiscalía, las acusaciones que ejercen la familia de la fallecida y la Junta y la defensa del imputado hayan expuesto sus informes finales.

En este sentido, tanto el Ministerio Público como las dos acusaciones solicitan para el acusado 25 años de cárcel por un delito de asesinato; tres años por un delito de maltrato habitual; dos años de cárcel por un delito de allanamiento de morada, y un año de prisión por un delito de quebrantamiento de medida cautelar.

"Se ensañó con ella, sólo dos de las puñaladas eran mortales, el resto eran gratuitas, no eran necesarias"

La pasada semana, cabe recordarlo, la Fiscalía modificó su escrito de conclusiones provisionales en el sentido de precisar que las puñaladas mortales propinadas por el acusado a la víctima no tuvieron lugar en el interior de su vivienda, sino en la calle, tal y como determinaron los médicos forenses que practicaron la autopsia al cadáver.

Frente a las peticiones de las acusaciones, la abogada del acusado ha solicitado que se le condene por un delito de homicidio y no de asesinato con tres atenuantes, como son las de actuar bajo los efectos de las drogas; arrebato u obcecación, pues actuó movido por los "celos", y confesión, ya que se habría entregado a la Policía tras cometer el crimen.

En su informe final, la Fiscalía ha defendido que el imputado ha cometido un delito de asesinato y no de homicidio "porque hay alevosía y ensañamiento", ya que "hubo un ataque súbito e inesperado" y el acusado, al propinarle 40 puñaladas, le causó un "dolor innecesario".

"Se ensañó con ella, sólo dos de las puñaladas eran mortales, el resto eran gratuitas, no eran necesarias", ha precisado.

Al hilo, se ha opuesto a las tres atenuantes alegadas por la defensa, y sobre el arrebato u obcecación ha dicho que "los celos no pueden justificar ninguna atenuación, porque si lo hiciéramos estaríamos justificando el 100 por cien de los crímenes machistas" que se producen en España.

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