La Justicia italiana libera al 'Open Arms'

El fundador y director de la ONG Proactiva Open Arms, Oscar Camps./Efe
El fundador y director de la ONG Proactiva Open Arms, Oscar Camps. / Efe

La ONG española celebra el levantamiento de la incautación y anuncia el envío de otro barco al Canal de Sicilia para rescatar a inmigrantes

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

Casi un mes ha estado amarrado en un muelle del puerto siciliano de Pozzallo bajo secuestro judicial preventivo el barco de la ONG Proactiva Open Arms hasta que este lunes el juez de instrucción de Ragusa decidió su puesta en libertad tras rechazar la orden de incautación. Dos miembros de esta organización española que salva a inmigrantes en el Canal de Sicilia estaban en el punto de mira de la Justicia por haber supuestamente favorecido la inmigración ilegal. Los problemas vinieron por un rescate interrumpido por una patrullera libia que quiso llevarse a los desplazados e incluso amenazó de muerte a los socorristas. Aunque los responsables de la ONG celebraron la noticia, advirtieron de que se trataba sólo de una victoria parcial. La batalla judicial no ha terminado, ya que la Fiscalía no ha dado carpetazo al caso y prosigue con sus investigaciones.

«El barco queda liberado y podemos continuar con la tarea», explica Laura Lanuza, portavoz de Proactiva Open Arms. La nave retenida hasta este lunes no retornará de momento al Mediterráneo central, pues debe regresar a España para someterse a una revisión técnica. Su testigo lo recogerá el velero 'Astral', que zarpó este lunes de nuestro país y tras hacer escala en Malta, llegará en los próximos días a la zona donde se desarrollan los rescates de las barcas de inmigrantes que parten desde las costas libias hacia Sicilia. Será la misión número 44 de Open Arms, que antes operó en el mar Egeo para auxiliar a los refugiados que trataban de llegar a Grecia desde Turquía.

Lanuza asegura que en la ONG no hay miedo a que el 'Astral' también tenga problemas con la Justicia. «No consideramos que lo que ha pasado sea ninguna advertencia. Siempre hemos actuado conforme a la legalidad internacional y bajo la coordinación de la Guardia Costera italiana. Nos hemos comportado de la misma forma desde que empezamos a operar en el Mediterráneo central hace un año y medio. Estamos seguros de que lo que estamos haciendo está bien y confiamos en que al final prevalecerá la cordura».

El 'Open Arms' llevaba bajo secuestro judicial preventivo desde el 18 de marzo. Su capitán, Marc Reig, y la jefa de misión, Anabel Montes, fueron acusados en un primer momento de favorecer la inmigración ilegal y de pertenencia a organización criminal. Este segundo supuesto delito fue descartado cuando el caso pasó de la Fiscalía de Catania, de donde había partido la acusación ilegal, a la de Ragusa. Giovanni Giampiccolo, juez instructor de esta última localidad siciliana, explicó la liberación del barco de la ONG española porque, en su opinión, no se cometió delito alguno cuando la nave desembarcó en Italia a los 218 inmigrantes que había salvado. Justificó por el «estado de necesidad» en que se encontraban los desplazados la «desobediencia a las directivas impartidas por las autoridades dispuestas para la coordinación de los rescates». Dicha desobediencia vino a su juicio por negarse a entregar a los extranjeros a la Guardia Costera libia y tampoco desembarcarlos en Malta.

Giampiccolo recuerda que los rescates no consisten sólo en sacar a las personas del agua y no concluyen hasta que son desembarcadas en un puerto seguro, como prevé la legislación internacional. Dado que en Libia se producen «graves violaciones de los derechos humanos» no podía pensarse que al ceder a los extranjeros a la Guardia Costera de ese país iban a acabar en un puerto donde «no recibirían amenazas» y se respondería a sus «necesidades fundamentales, como comida, abrigo y curas sanitarias». Tampoco Malta era una alternativa viable porque no ha ratificado los acuerdos internacionales ni cuenta con suficiente territorio para acoger a los extranjeros.

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