La Guardia Civil coteja datos para descartar otras agresiones de 'el Chicle'

El coronel de la UCO de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí./Efe
El coronel de la UCO de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí. / Efe

Además, alguna mujer que no denunció al detenido en el pasado podría ahora dar un paso adelante al ver su fotografía en los medios

EDURNE MARTÍNEZMadrid

«Vamos a revisar los casos de desapariciones y delitos sexuales contra mujeres jóvenes». Así anunciaba ayer el jefe de la UCO en La Coruña, Javier Jambrina, que la Guardia Civil cotejará todos los datos para descartar que 'El Chicle' esté detrás de otros casos similares. El coronel explicó que el modus operandi es siempre el mismo: víctimas jóvenes, solas, a las que puede atacar por su superioridad física.

El procedimiento habitual en estos casos es el cotejo del ADN del detenido con las muestras que se encuentran archivadas en la base de datos nacional. De este modo, los agentes, tal y como confirmaron en la rueda de prensa del pasado martes, pueden descartar si Abuín estuvo implicado o no en otros casos de agresiones sexuales aún por resolver. Al margen de estas comprobaciones, cuyos resultados no han trascendido aún, durante los 496 días de desaparición de Diana Quer la Guardia Civil ya ha estado indagando en este sentido porque tenían a 'el Chicle' en el foco de sus sospechas. Así, ya pidieron a sus compañeros de la Policía Nacional algunos datos de casos sin resolver en la zona.

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Por otro lado, puede darse también la circunstancia de que otras mujeres que hayan sido víctimas de 'el Chicle' de una u otra forma, y no denunciaran en su día, den un paso adelante ahora que han visto imágenes suyas en los medios y le hayan podido reconocer. Hasta ahora no se había producido ninguna denuncia más que las ya conocidas.

La similitud con el caso Wanninkhof

Existen otros casos en los que se ha descubierto a posteriori que el asesino de una mujer lo había sido anteriormente de otras gracias al citado cotejo de ADN. Uno de los más mediáticos y más parecidos al de Diana Quer es el caso de Rocío Wanninkhof, la chica de 18 años asesinada por Tony King en 1999.

José Enrique Abuín, alias 'el Chicle' también volvió a reincidir -como en su día hiciera Tony King con Sonia Carabantes-, aunque afortunadamente la chica de Boiro no corrió la misma suerte que Diana Quer y pudo escapar y denunciarlo. Carabantes también denunció, pero de una forma mucho más trágica: a través del ADN del agresor que quedó en sus uñas tras arañarle con toda su fuerza en el momento de la agresión.

La autopsia reveló que la adolescente había muerto estrangulada, pero en el cuerpo inerte habían quedado las marcas de un ensañamiento desmedido ante el que la joven no permaneció impasible. Este rastro biológico condujo a un cazador de jóvenes británico que vivía en la Costa del Sol con su familia y que escondía un largo historial de violencia hacia la mujer.

Los rastros de ADN cotejados en la base de datos de Interior hicieron surgir una coincidencia entre la saliva hallada en una colilla que se recogió en la zona donde mataron a Rocío Wanninkhof cuatro años antes. Este hecho exoneraba a Dolores Vázquez, detenida y condenada por la muerte de la chica. Por fin, el asesino múltiple fue detenido el 18 de septiembre de 2003 y condenado a 36 años de prisión por abusar sexualmente y asesinar a Sonia, otros 19 por el crimen de Rocío y a siete por agredir y tratar de violar a una mujer en Benalmádena en 2001.

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