Puigdemont no cede ante Esquerra y amenaza con un bloqueo y elecciones

Reunión de Puigdemont en Bruselas con miembros de ERC. / REUTERS

Los republicanos pueden ser los grandes perjudicados en unos nuevos comicios y Junts per Catalunya sopesa asestarles el golpe definitivo

CRISTIAN REINOBarcelona

El expresidente de la Generalitat, huido a Bruselas desde hace más de tres meses, no tira la toalla a pesar de las presiones de Esquerra y de una parte del PDeCAT. Carles Puigdemont, cada vez con menos apoyos, tiene la sartén por el mango y hoy amenazó a los republicanos Esquerra con lo que más temen, la posibilidad de que haya nuevas elecciones.

Porque si hay una fuerza que, a priori, tiene todas las de perder en una eventual repetición electoral sería Esquerra, que a día de hoy aparece ante el electorado independentista como la que ponr obstáculos para la investidura del expresidente y la que se resiste a desobedecer al Constitucional. El sambenito de traidor va por barrios y ahora le toca a Esquerra, que en su día le colgó la etiqueta primero a Artur Mas (por rebajar el 9-N) y más tarde a Puigdemont cuando se planteaba convocar elecciones el 26 de octubre. En este contexto, unas elecciones podrían ser la puntilla para Esquerra. Los republicanos lo saben, pero aun así se han plantado ante Puigdemont.

Por ello, el expresidente ha redoblado la presión a sus socios para dejarles claro que no va a renunciar a pesar de los mensajes derrotistas que intercambió con el diputado Toni Comín. La consigna del núcleo duro de Puigdemont es ir hasta el final y cargar a ERC, si no está dispuesta a ignorar las advertencias del Constitucional, con las culpas de una repetición electoral. «Unas nuevas elecciones no son descartables, en absoluto», afirmó Clara Ponsatí, exconsejera de Educación, del núcleo duro de Puigdemont y también huida a Bruselas.

Contra todo pronóstico, Junts per Catalunya dio el 'sorpasso' a los republicanos el pasado 21-D y ahora sopesa dar el zarpazo definitivo. Esquerra no quiere participar en un nombramiento que implique responsabilidades penales y que vulnere el marco legal. En cambio, Junts per Catalunya, o al menos el sector irreductible del expresidente, insiste en Puigdemont o Puigdemont, sea como sea la investidura.

Ponsatí, exdiputada de Junts per Catalunya (renunció poco antes del pleno de investidura del martes para asegurar la mayoría absoluta secesionista), dejó caer que prefiere elecciones que un Gobierno «tutelado» por el Mariano Rajoy. El dardo iba dirigido a Esquerra. La exconsjera, que es lo mismo que decir Puigdemont, prefiere comicios que una presidencia simbólica para su líder como ha propuesto Junqueras.

En el independentismo se han barajado muchas fórmulas para tratar de desencallar la investidura. Desde la doble presidencia, a la elección por horas (su elección a distancia será impugnada al momento por el Gobierno), hasta articular algún tipo de reconocimiento. «Le estamos ofreciendo una salida», apunta un diputado republicano. Una solución que se apunta es algún tipo de propuesta de resolución que pudiera aprobar la Cámara catalana en reconocimiento del expresidente poco antes de la votación de investidura, que ya sería con otro candidato. También se ha puesto sobre la mesa nombrarle 'conseller en cap' o consejero de Exteriores.

Pero Puigdemont no quiere premios de consolación. El dilema, por tanto, es rendición o elecciones. De momento la primera opción está descartada, a pesar de que él mismo reconociera en los mensajes capturados del móvil de Comín que «esto se ha acabado» y que ya da por hecho que los suyos le han «sacrificado». La noticia sobre la casa que ha alquilado en Waterloo para instalarse en territorio belga ha acabado por completar su particular semana 'horribilis'. El entorno de Puigdemont insiste en que tiene un plan para poder investirle sin necesidad de hacer saltar la legalidad por los aires, aunque al mismo tiempo empiezan a plantearse en los contactos privados entre los grupos secesionistas posibles alternativas. Fuentes soberanistas parlamentarias apuntan que solo es «cuestión de tiempo» que acabe renunciando, si bien también señalan que uno de los rasgos más definitorios de la personalidad del expresidente es su «tozudez». Joan Tardá, de Esquerra, arrojó ayer de nuevo más leña al fuego y afirmó que «todo el mundo es importante, pero solo hay una causa política imprescindible, tener gobierno».

Toque de Ómnium

Mientras Junts per Catalunya y Esquerra amenazan con eternizar su pugna, Ómnium Cultural quiso darles hoy un toque de atención. El vicepresidente de la entidad secesionista, Marcel Mauri, pidió a los partidos independentistas «máxima unidad y generosidad» para poder garantizar lo antes posible la investidura, la formación de gobierno y la restitución de las instituciones catalanas.

Ómnium, más próxima a Esquerra, hizo una declaración en la que evitó ponerse a favor de la candidatura de Puigdemont y vez de ello reclamó autocrítica y sinceridad.

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