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El PP se divide al votar la enmienda anti-Cospedal

María Dolores de Cospedal.
María Dolores de Cospedal. / Juanjo Martín (Efe)
  • Los populares tumban la propuesta que se oponía a la acumulación de cargos por un escaso margen de votos

  • El partido no pone en duda, pese a la controversia, que Mariano Rajoy apostará por la continuidad en la secretaría general

Puede que Mariano Rajoy confirme este sábado que María Dolores de Cospedal sigue siendo su secretaria general, pero la aglomeración de cargos orgánicos e institucionales en manos de la número dos de los populares no deja de generar malestar en las filas del partido. Los compromisarios que asisten al XVIII Congreso Nacional del PP se partieron en dos en la tarde del viernes cuando llegó el momento de decidir si es conveniente limitar las responsabilidades que asume una sola persona.

La “enmienda anti-Cospedal”, como ha acabado bautizándose en los corrillos populares, llevaba la firma del concejal de San Clemente, Cuenca, Francisco Risueño. Y, según informó el PP, cosechó, a mano alzada, 303 votos a favor, 328 en contra y ocho abstenciones. Un resultado ajustado que fue cuestionado por algunos de los asistentes y que puso en evidencia que el debate está servido.

Risueño acababa de advertir al partido sobre la acumulación de cargos como uno de los motivos que alejan del PP al electorado más joven. Pero desde la dirección argumentaron que la enmienda no iba a ser incorporada a la ponencia de los estatutos por no compartirse los términos en los que estaba escrita.

La propuesta establecía que “en ningún caso podrá desempeñarse más de un cargo territorial de presidente o de secretario general del partido ni acumularse a éste más de un cargo de representación institucional, local, autonómica o nacional”. Sin excepciones. A día de hoy, Cospedal ejerce de número dos de la formación, presidenta del partido en Castilla-La Mancha, diputada nacional y ministra de Defensa.

Aun así, su informe de gestión fue respaldo por unanimidad en la primera jornada del cónclave. Los 3128 compromisarios apoyaron el discurso de la secretaria general minutos antes de que la sala fuera vaciándose. Todos ellos estaban llamados a participar en el debate sobre los estatutos. Sin embargo, sólo 639 acabaron votando, según los cálculos del partido, la controvertida enmienda que pretendía denunciar la situación de Cospedal.