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El hijo del dueño del bar franquista Casa Pepe retira la placa de la calle dedicada a su padre

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Placa en el restaurante 'Casa Pepe'. / R.C.

  • El hostelero, que convirtió su restaurante en un museo al franquismo, seguirá exhibiendo símbolos totalitarios

Quienes han circulado por el puerto de Despeñaperros para cruzar de Castilla-La Mancha a Andalucía o viceversa conocen, aunque sea de vista, el popular restaurante “Casa Pepe”, con los llamativos colores de bandera española en su fachada. Quien lo dirigió durante décadas, Juan Navarro Muñoz, fallecido hace tres años, se ha convertido en protagonista de una fuerte polémica después de que el Ayuntamiento de Almuradiel (Ciudad Real) decidiera en diciembre dedicarle la calle donde se encuentra el local, convertido en un auténtico museo del franquismo.

La moción se aprobó con los votos a favor de los tres concejales del PP, la abstención de los dos ediles de Ciudadanos y el voto en contra del PSOE, que no pudo contar con el de la alcaldesa, la socialista Asunción del Moral, por encontrarse enferma.

Semanas más tarde, el hijo de este hostelero, Juan José Navarro Piña, se ha visto obligado a retirar la placa con el nombre de su padre por el revuelo creado en el pueblo. Además, la alcaldesa ha anunciado este miércoles que convocará próximamente un pleno para eliminar el nombre de Juan Navarro del callejero del municipio. “Me siento dolida porque soy demócrata y (PP y Ciudadanos) se han saltado las instituciones y el protocolo”, ha indicado la alcaldesa en referencia al anterior pleno en el que los grupos de la oposición aprovecharon su ausencia para aprobar el punto.

Un restaurante-museo del franquismo

Tanto la dirección regional del PP como la de Ciudadanos han desautorizado a sus concejales por homenajear de este modo a quien construyó un museo de homenaje al franquismo. El actual dueño del local, Juan José Navarro, asegura no entender la polémica “porque todo partió de la asociación de vecinos del pueblo y no de nosotros” y se reafirma en que “Casa Pepe” seguirá siendo un lugar de peregrinaje para los nostálgicos del Generalísimo. “Es un museo que mi padre creó y lo mantendré por honrar ese período de la historia de España”, aclara este hostelero, crítico con la Ley de Memoria Histórica “porque es una ley muy cuestionable y es la desmemoria”.