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Trece años de cárcel para un hombre que mató a su madre a martillazos en Madrid

  • Fernando Luis U.J, de 48 años, golpeó «repetidamente en la cabeza y en el tórax con un martillo» a la mujer de 72, causándole «la muerte en el acto»

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a trece años de cárcel al hombre que mató a su madre golpeándola en la cabeza con un martillo por un delito de asesinato con el agravante de parentesco y el atenuante de confesión y reparación de daño.

El Tribunal considera probado que Fernando Luis U.J, de 48 años, sobre las 8.45 horas del 31 de julio de 2015 golpeó en su casa, situada en la calle Lombía, "actuando con ánimo de privarle de su vida golpeó repetidamente en la cabeza y en el tórax con un martillo" a su madre, María Milagros J.U, de 72 años y enferma de cáncer, ocasionándole un shock traumático "que le produjo la muerte en el acto".

De hecho, la atacó de forma premeditada y planificada, por la espalda, para que no pudiera defenderse y, una vez perpetrado el parricidio, llamó a la Policía para informar de lo que había hecho.

También quedó establecido que el procesado odiaba a la víctima y que posteriormente pidió perdón a su hermano y renunció en su favor a la herencia de su padre, consistente en 120.000 euros.

El acusado explicó durante el juicio que desconocía "los motivos exactos" que le llevaron a cometer el crimen, si bien destacó que en aquella época padecía un trastorno depresivo que "nubló" su capacidad para tomar decisiones.

Mantenían una «mala relación»

Ocho años antes del crimen, ambos habían tenido un primer enfrentamiento violento que la madre no quiso denunciar y por el cual Francisco Luis comenzó a tomar antidepresivos.

La mañana de los hechos, su madre, con quien mantenía una "mala relación", le despertó para informarle de que su padre, única persona de la familia con la que mantenía buen trato y que se encontraba hospitalizado por un cáncer, había muerto, hecho que le "hundió por completo".

El fiscal pedía que se condenara al reo a 14 años de prisión y la acusación particular, ejercida por el hermano del detenido, solicitaba un año más de condena.

Finalmente, el tribunal considera que concurre la circunstancia agravante de parentesco y las atenuantes de confesión y de reparación del daño, por lo que impone una condena de trece años de prisión e inhabilitación absoluta.