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El PP solventa el debate de primarias con un sistema de doble vuelta para elegir presidente

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El vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo. / Ballesteros (Efe)

  • La dirección propone que los afiliados voten al candidato en la primera fase y mantiene que los compromisarios tomen la última decisión

En tiempos en los que la exigencia de primarias parece imponerse, la dirección del PP ha encontrado una fórmula para mantener su filosofía de elección del presidente del partido aun con novedades en el proceso. La cúpula de los populares propone un cambio en los estatutos para que los compromisarios sigan siendo los responsables últimos de designar al líder de la formación, pero dando al mismo tiempo más participación a las bases. El vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, ha anunciado por ello que el próximo congreso nacional debatirá instaurar un sistema de doble vuelta para elegir en su día al sucesor de Mariano Rajoy.

El proceso consistiría de dos partes. De aprobarse, en la primera fase, los afiliados inscritos votarán directamente a su favorito entre aquellos candidatos a la presidencia que concurran con cien avales. Los aspirantes que obtengan como mínimo un 10% de los respaldos de las bases pasarán a la siguiente vuelta. En ese momento serán ya los delegados, elegidos por los militantes, quienes resolverán quién debe ser el líder del PP.

Existe, sin embargo, una excepción. Si surgiera un aspirante que suscitara un consenso abrumador entre la militancia, los populares contemplan la posibilidad de nombrarlo candidato único. Para ello, deberá reunir al menos 50% de los votos, haber logrado esa cifra en la mitad de las circunscripciones y sacar una ventaja de 15 puntos a su contrincante.

“No vamos a copiar el modelo que hacen los demás, que lo hacen mal, por cierto, el de primarias; no es un sistema de primarias ni pretende asemejarse”, ha defendido Martínez-Maillo, que sostiene que esta propuesta es “propia, genuina y democrática”. No recoge exactamente la demanda de organizaciones como la madrileña y la valenciana, con las que la dirección ha estado en contacto en las últimas semanas. Pero el vicesecretario recuerda que existen otros dirigentes que no estaban de acuerdo con las primarias que plantean Cristina Cifuentes e Isabel Bonig. Todo será susceptible, en cualquier caso, de revisión y enmienda en el congreso nacional que se celebrará del 10 al 12 de febrero.

Corrupción

No es esta la única modificación. El 67,53% de los estatutos sufrirá cambios. En materia de corrupción, por ejemplo, los populares sugieren la creación de una Oficina del Cargo Popular, con integrantes autónomos y no cargos públicos del partido, que prevenga y controle posibles actividades irregulares de los miembros del PP. Y, por otro lado, la dirección promueve que todos los que vayan en listas electorales firmen una declaración de idoneidad y aporten su declaración del IRPF y la de bienes y actividades.

Lo que no recoge esta ponencia política es la limitación de los mandatos, que sí se planteó en la conferencia del PP de julio de 2015. "No creemos en ello", ha zanjado el vicesecretario de Organización.

Del mismo modo, los estatutos no adelantarán el momento de apertura del expediente disciplinario contra aquellos sospechosos de corrupción. Pese al pacto firmado con Ciudadanos, los populares creen que debe actuarse cuando el instructor resuelva abrir juicio oral y no antes, salvo en aquellos casos de "flagrante" delito. "Seguro que algunos tienen en la memoria algún caso sonado, hay algún caso granado", ha bromeado Martínez-Maillo al evocar el escándalo que rodea al expresidente del PP de Madrid, Francisco Granados.